Lo que era para maldición, Jesús lo transformó en bendición

Romanos 8:28 RVR1960|Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Lo que comenzó como escándalo terminó como encuentro divino. Aquella mujer fue llevada con intención de condena; los líderes querían usarla como instrumento de trampa contra Jesús. Su momento más oscuro se convirtió en el escenario perfecto para experimentar la luz de la gracia divina. Lo que parecía maldición, vergüenza pública, amenaza de muerte, se transformó en oportunidad de salvación y convencimiento de pecado en todos los que allí la acusaban. A veces las pruebas que nos humillan son las mismas que nos conducen a los pies de Cristo.

Notemos esto:
I- La prueba expone la necesidad. Si aquella mujer no hubiera sido descubierta, tal vez nunca habría tenido ese encuentro directo con Jesús. La crisis reveló su fragilidad, pero también la llevó al lugar correcto; porque las pruebas desnudan nuestras debilidades, pero también nos posicionan frente al Salvador. Lo que parecía destrucción para su vida, se convirtió en transformación, y ese dolor la llevó a los pies de Aquel que podía restaurarla. Hoy quiero que te preguntes: ¿Hacia dónde me está llevando mi necesidad?

II- Cristo transformó la intención del enemigo. Los acusadores querían usarla como instrumento de condena, pero Jesús convirtió la trampa en enseñanza y la vergüenza en redención. Lo que el enemigo planea muchas veces para destruirte, se  convertirá en tu plataforma de gloria si permites que Cristo intervenga en ella; la intención del enemigo es avergonzarte, pero cuando Dios está en el asunto el resultado será experimentar su misericordia, porque donde otros quieren muerte, si nos rendimos a sus pies, experimentaremos el cambio de la narrativa gracias a Su gracia inmerecida.

III- La cicatriz se convierte en testimonio. Aquella mujer salió marcada, pero no destruida. Su historia ya no sería solo de adulterio, sino de gracia; lo que antes era vergüenza ahora era evidencia de un encuentro con el Mesías. Escucha bien: Las pruebas no tienen la última palabra cuando Cristo entra en escena, lo que fue humillación y juicio, se convierte en humildad y testimonio. Dios no desperdicia el dolor, sino que lo transforma en tu herramienta con propósito.

Amado Lector: Lo que parecía final fue el comienzo de una nueva vida; las pruebas que hoy nos exponen pueden ser las mismas que nos posicionan frente al amor transformador de Cristo. No todo lo que duele es destrucción; a veces es redirección divina, para transformar nuestras vidas y llevarnos a posicionarnos al propósito para el cual fuimos diseñados. Si hoy estás viviendo la vergüenza, y tu nombre está siendo destruido; dale gracias a Dios, porque muy pronto el escenario cambiará, en el nombre de Jesus. Amen. 

Filipenses 1:6 RVR1960|estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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