1 Samuel 17:38–40 RVR1960|38 Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. 39 Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. 40 Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
Dios quiere revelarte que no todas las armaduras están diseñadas para ti. Tu eres único y Él diseñó una armadura no solo para enfrentar las adversidades del tiempo presente, sino que la sigas usando cómo arma de guerra para pelear por lo que Dios te entregó y el enemigo te ha querido arrebatar.
Notemos esto:
1. En la familia de Dios no podemos caminar en la unción cuando dependemos del llamado de otros.
David no rechazó la ayuda de Saúl por orgullo, sino porque discernió que la unción no se hereda por imitación, sino que se cultiva por una relación constante. En términos familiares, esto es como un hijo que intenta vivir bajo la identidad espiritual del padre sin haber tenido su propio encuentro con Dios. La armadura de Saúl representaba el ministerio de otro, la experiencia de otro, la fe de otro. Puede cubrirte, pero no podrá sostenerte en todo el camino. David probó a andar con esta y no pudo, porque nadie puede caminar con autoridad espiritual apoyado en la dependencia del altar ajeno. Dios es Padre, y como todo buen Padre, desea hijos maduros y no dependientes. En la casa de Dios, cada hijo debe aprender a caminar con lo que el Padre le dio, porque la unción auténtica no fluye cuando vivimos comparándonos, copiando o escondiéndonos detrás de la fe de otros. Y lastimosamente hoy muchos quieren imitar a todos, menos a Cristo.

2. La honda y las piedras revelan una fe formada en la casa, en lo cotidiano y en lo pequeño.
Cuando David se quitó la armadura, no quedó vacío, el volvió a lo familiar; la honda no era un arma de guerra, sino una herramienta de pastor. Las piedras no venían del palacio, venían del arroyo. Proféticamente, esto nos habla de que Dios vence gigantes con lo que hemos aprendido en lo cotidiano de nuestra relación con Él. La honda representa el medio sencillo por el cual la fe es activada, y las piedras lisas representan procesos pulidos por la relación constante con el Espíritu Santo. Ten presente que no eran piedras filosas, sino lisas, porque habían pasado tiempo en el arroyo, y aquí la revelación dada por el Espíritu: Dios no usa personas inexpertas, sino procesadas, así que si tu quieres derrotar ese gigante, esa fe no nace en plataformas, sino en el silencio del trato trabajo diario con Dios. Y se que muchas veces despreciamos lo sencillo, lo repetitivo, lo que nadie ve, pero es ahí donde Dios nos está equipando para confrontar aquello que parece imposible.
1 Samuel 17:40 RVR1960|Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
3. Quitarse la armadura es un acto de paternidad espiritual que activa identidad y autoridad.
David no solo se quitó la armadura para pelear mejor; se la quitó para no deshonrar el diseño de Dios sobre su vida. En una familia saludable, los padres no imponen su identidad sobre los hijos, sino que los ayudan a descubrir la suya. Saúl, inconscientemente, intentó reproducirse en David; Dios, en cambio, estaba levantando algo nuevo. Proféticamente, esto nos habla de líderes, padres y mentores que deben aprender a soltar armaduras para que otros caminen en su propia asignación. David salió sin coraza y sin espada, pero lleno de identidad y de autoridad; y aunque ante el ojo humano estaba la batalla perdida por haber salido sin ninguna protección humana, él estaba cubierto por lo que nadie veía, por el poder del Espíritu de Jehová de los Ejércitos.
1 Samuel 17:42-43 RVR1960|42 Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. 43 Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses.
Amado lector, Cuando una persona entiende que Dios está delante de él, no necesita parecerse a nadie más para vencer a los gigantes. La verdadera autoridad espiritual se manifiesta cuando caminamos como hijos, no como copias, y cuando la familia de Dios aprende a celebrar la diversidad de llamados, la victoria se vuelve inevitable. Así que hoy empieza a fluir en lo que Dios te entregó, no se trata de la armadura y menos de lo que puedes hacer, se trata de quien está contigo y quien te preparó para este momento. No temas porque el gigante se vea fuerte, sino que confía, porque Dios te ha dado el poder para derribarlo. En el nombre de Jesús. Amen.
1 Samuel 17:44-45 RVR1960|44 Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. 45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960