1 Samuel 17:34–35 RVR1960|34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.
David no estaba en un palacio cuando ocurrieron estas batallas, ni tenía público que presenciará sus batallas, para aplaudirle y darle el reconocimiento de su valentía. Nadie estaba grabando el momento, era solo él defendiendo un cordero del león, del oso y Dios cómo testigo; y allí, en lo oculto, donde nadie lo veía ni reconoció, se formó el guerrero que más tarde enfrentaría a Goliat. Un entrenamiento totalmente fuera de lo normal, pero así son las cosas de Dios, fuera de lo normal, pero con resultados extraordinarios.

El primer gran mensaje de este pasaje es que David no peleó por fama, peleó por responsabilidad; él no dice: Defendí mi reputación, él dice: era pastor de las ovejas de mi padre. El cordero no era suyo, pero él estaba a cargo. Y aquí hay una verdad profunda: Cuando honramos lo que Dios te confió, aunque sea pequeño, Él te entrenará para cosas mayores. David entendía que perder un cordero no era un daño menor, era una ruptura de la confianza que tenía con su asignación.
Cuando el león o el oso tomaban el cordero, David no esperaba que el problema se fuera solo. El texto dice: Salía yo tras él. Esto revela un corazón que no huye del conflicto, sino que persigue aquello que el enemigo intenta robar; David no estaba negociando con la pérdida, ni dijo: Bueno, fue uno, aún quedan otros. ¡No! Él entendía algo que muchos no entienden, y es si permites que el enemigo se lleve uno, mañana volverá por más. Y el Espíritu hoy te dice: Hay cosas que el enemigo ha intentado arrancar de tu vida, tu gozo, tu llamado, tu familia, tu fe; Dios no quiere que te resignes, sino que te levantes y recuperes lo que fue robado.
Lo segundo que aprendemos es que David peleó con la certeza de que Dios estaba con él, aunque nadie lo viera. No tenía armadura, no tenía espada real, no tenía entrenamiento militar; pero tenía algo más poderoso: La conciencia de la presencia de Dios en lo secreto. Por eso, cuando más tarde se para frente a Saúl, no habla de teorías; habla de experiencia. Él no dice: Dios puede librar, dice: Dios me libró.
Hay una diferencia enorme entre la fe aprendida y la fe probada. David no improvisó su valentía frente a Goliat; ya había probado a Dios en el campo; cada león vencido, cada oso derrotado fueron clases privadas con el Espíritu Santo, donde Dios le enseñó que Su poder se manifiesta cuando el corazón está rendido, porque Dios no te expone en público hasta que te forma en privado.cSi hoy estás en una etapa silenciosa, cuidando cosas que otros no ven, enfrentando luchas que nadie aplaude, no estás perdiendo el tiempo, estás siendo entrenado.
Lo tercero, y quizás lo más profundo, es cómo David describe la victoria: Lo libraba de su boca. Esto no es solo fuerza física, es autoridad espiritual. La boca representa dominio, sentencia, control. David no solo ahuyentaba al león; le quitaba lo que había tomado; éll entendía que la batalla no terminaba hasta que el cordero estuviera de nuevo a salvo.
Esto nos habla proféticamente de Cristo, el Hijo de David, quien descendió al territorio del enemigo y nos arrebató de la boca del enemigo. Pero también nos habla de nosotros: hay momentos donde Dios nos llama a pelear no solo por nosotros, sino por otros. Pastores, líderes, padres espirituales: no todo ataque es personal, muchos ataques son contra lo que estamos cuidando. David estaba dispuesto a arriesgar su vida por una oveja, y eso revela el corazón pastoral que Dios honra. Porque antes de confiarle un reino, Dios quiso ver si era fiel con un cordero.
Amado lector, quizás hoy estás viendo como el enemigo te ha robado algo valioso, pero recuerda que Dios te ha entregado la capacidad por medio del Espíritu Santo para recuperarlo. Así que levántate con mayor fuerza y cobra ánimo, porque en esa fuerte batalla que estás peleando no estás solo, Dios está contigo y verás su respaldo total. En el nombre de Jesus. Amen.
1 Samuel 17:36 RVR1960|Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960