Cuando Jesús llega al estanque todo cambia

Juan 5:5–9 RVR1960|5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo[a] aquel día.

Dios me llevaba a meditar en esta Palabra y me mostraba que el estanque de Betesda no solo era un lugar de enfermedad, sino también un lugar de esperanza aplazada. Allí yacían multitudes esperando que algo extraordinario ocurriera para poder vivir. Este hombre no estaba solo; estaba rodeado de otros con la condición igual o similar a la de él, que le hacía ver su entorno cómo real, cómo algo que algún día cambiaría, igual ya tenía cuatro cientos cincuenta y seis meses así. Y esta es la parte más peligrosa que el ser humano puede experimentar en la parálisis, porque una mente limitada, te lleva a conformarte con cualquier miseria.

Treinta y ocho años en el mismo lugar no solo inmovilizó sus piernas; sino que deformó su manera de pensar. El problema del paralítico no era solo que no podía caminar, sino que ya no imaginaba una vida fuera del estanque de Betesda. Cuando Jesús se le acerca, no le pregunta qué le pasó, ni cuánto tiempo lleva así, sino que le preguntó directamente: ¿Quieres ser sano? Y esta pregunta fue tan importante, porque no todos los que sufren desean cambiar; algunos sólo desean explicar por qué no pueden hacerlo,y este hombre lo primero que le responde no es un deseo, sino sus limitaciones. No habla de Dios, menciona a un ángel; era cómo si Dios me dijera que no dependen de mí, sino de un tercero. Y así hay muchos cristianos, han aprendido a depender de otros, de un método, de que otro ore por ellos, pero se les olvida que el Autor de sus vidas está disponible para traer el cielo a la tierra. Dios aun en este tiempo sigue haciendo milagros, y te puede sacar de ese estanque.

Mira a tu alrededor, y mira cuántas vidas espirituales están detenidas no por falta de poder divino, sino por depender del pasado. Personas que dicen: cuando Dios haga esto, cuando alguien me ayude, cuando el momento sea perfecto. Mientras tanto, Jesús está allí, pero no es reconocido porque no actúa como se esperaba; por eso en esta hora quiero que sepas que Dios quiere romper el sistema que está estancando tu vida, y en el nombre de Jesus, te digo: Levántate, toma tu lecho y anda.

Ese manto representaba más que una camilla; representaba la historia, la excusa, la identidad de paralítico. Jesús no solo lo sano; le pide que cargue aquello que antes lo cargaba a él, porque el verdadero milagro no era caminar, sino volver a vivir cómo alguien que pudo vencer la parálisis.

Amado lector, este devocional no es para quienes están luchando por creer, sino para quienes han dejado de moverse espiritualmente, para los que saben de Dios, pero siguen postrados en el mismo lugar, justificando su estancamiento con un lenguaje espiritual de fe, pero en realidad es de incredulidad y frustración; cuando lo que verdaderamente necesitan es ser obedientes a Dios y rendirse antes Su Presencia. Jesús no vino para ponernos pañitos de agua tibia, Él vino a sacarnos del estanque. Pregúntate hoy: ¿Estoy esperando que algo externo cambie mi vida o en realidad estoy confiando en Dios para que haga esos cambios?

Oremos juntos, Padre Celestial, hoy reconozco mi estanque, mis excusas y mis tiempos detenidos, la procrastinación ha sido mi mayor limitación. No quiero seguir explicando o justificando por qué no puedo lograrlo; sino que te pido que me des fe y la fuerza para levantarme en obediencia y caminar con valentía para no volver atrás. En el nombre de Jesus. Amén.

2 Corintios 5:7 NTV|Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
NTV|Nueva Traducción Viviente

Deja un comentario