2 Crónicas 7:14 RVR1960|si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
El avivamiento no es un evento, es una invasión del cielo en la tierra; es cuando dejamos que el Espíritu Santo tomé el control del altar, de la iglesia, de las familias, de las calles, de nosotros mismos. Pero este avivamiento tiene un precio, y ese precio no se paga con emociones, sino con lágrimas, quebranto y obediencia. Antes de que el fuego caiga, Dios busca un altar restaurado, porque antes de derramar Su gloria, Él examina el corazón de los adoradores.

El avivamiento comienza cuando alguien, cansado de lo superficial, se atreve a decir: Señor, no quiero una visita tuya, quiero que habites aquí. Dios levanta remanentes que claman por más, son hombres y mujeres que no se conforman con buenos cultos, sino que arden por ver a Dios manifestarse como en los días de Elías, cuando el fuego descendía sobre el sacrificio. El avivamiento exige renunciar al pecado oculto, a la comodidad espiritual, al aplauso humano, exige que el altar del corazón sea limpiado del orgullo, del resentimiento y la tibieza espiritual. No hay fuego sin sacrificio, ni gloria sin muerte al yo.
Sofonías 3:17 NTV| Pues el Señor tu Dios vivje en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores.[a] Se gozará por ti con cantos de alegría».
El avivamiento no se provoca desde un púlpito, ni mucho menos desde la multitud, sino que desde tu camara secreta y con un corazón rendido a Él. No se trata de gritar, sino de morir ante Su presencia. Dios está llamando a Su iglesia a volver al altar, a postrarse ante su presencia. Este es un tiempo donde Dios está probando los corazones, solo los que se dejan quebrantar serán parte del nuevo mover; Él no busca multitudes, busca vasijas rendidas. Avivarse no es sentirse bien, es volver a la vida espiritual, es recuperar el primer amor, la pasión por la oración, el deseo por Su Palabra, el celo por las almas; es permanecer encendido cuando otros se apagan, y seguir intercediendo aun cuando parece que el cielo está en silencio.
Joel 2:17 RVR1960|Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
Si decides pagar el precio para volver a traer el avivamiento, prepárate, porque Dios te separará, te purificará y te hará pasar por el fuego. Pero no es para destruirte, sino para hacerte un instrumento limpio para Su gloria, y cuando el fuego del cielo te toque, no podrás seguir siendo el mismo, tu casa, tu ministerio y tu entorno empezarán a arder con un fuego que no se apaga.
Amado lector, el precio del avivamiento no se paga una vez, se paga cada día, con obediencia, con lágrimas, con rendición. Dios está llamando a Su iglesia a un nivel más alto: a dejar de pedir bendición, para comenzar a provocar transformación. No hay gloria sin altar, ni avivamiento sin cruz. El Espíritu Santo está buscando a aquellos que se atrevan a decir: Señor, enciende primero el fuego en mí, y luego enciende la nación. Cuando el sacrificio es genuino, el fuego desciende. Y cuando el fuego desciende, nada puede permanecer igual. Este es el tiempo de volver al altar. Este es el tiempo de pagar el precio. Oremos juntos, Padre Celestial, aviva tu obra en mí; haz de mi vida un altar donde tu fuego arda sin apagarse, purifícame, quebrántame, y úsame para traer tu presencia donde haya sequedad. No quiero solo oír del avivamiento, quiero ser parte de él, te entrego todo lo que soy, para que tu gloria se manifieste, en el nombre de Jesús, amén.
Lucas 9:23 RVR1960|Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
NTV|Nueva Traducción Viviente
RVR1960|Reina-Valera 1960