2 Crónicas 20:15 RVR1960|15 y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
Mientras observaba un tablero de ajedrez, Dios me recordaba que cada movimiento cuenta. Veía cuánta semejanza allí con lo que cada uno de nosotros pueda estar atravesando posiblemente en este momento. Desde el primer avance del peón hasta el último jaque mate; todo requiere PACIENCIA, RESISTENCIA, ESTRATEGIA Y SABIDURÍA. Cuando el jugador se enfrenta a un oponente está decidido a vencerlo, y muchas veces la partida parece perdida. Sin embargo, el verdadero campeón no se desespera: analiza, escucha consejos sabios y, sobre todo, sigue una estrategia que lo conducirá a la victoria.

Así también sucede en nuestra vida espiritual. En 2 Crónicas 20, el rey Josafat enfrentó una alianza entre sus enemigos que amenazaban con destruir Judá. Humanamente, no había salida. ¿Qué hizo el rey Josafat? No confió en su propio entendimiento ni en sus recursos; en lugar de eso, buscó a Dios con todo su corazón. Y reconoció tres cosas importantes:
Reconoció su debilidad: Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud… no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (2 Crónicas 20:12).
Buscó dirección en Dios: Él proclamó ayuno y reunió al pueblo para clamar a Jehová. No se dejó llevar por el miedo ni la impulsividad. Se refugió en Dios.
Salmos 46:1-3 RVR1960| 1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3 Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah
Obedeció la estrategia divina: Dios le dio una instrucción que parecía contraria a toda lógica militar: no pelearían con armas, sino con adoración. Dios mismo pelearía por ellos. Y si Él lo dijo, lo cumplirá. ¡Así que créelo!
Efesios 6:12 RVR1960| Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
En el ajedrez, a veces debes hacer movimientos que parecen una pérdida temporal —como sacrificar una pieza importante— para lograr la victoria final. En nuestra vida espiritual, puede que Dios nos pida pasos de fe que no entendemos de inmediato, pero que son parte de un plan mayor. El rey Josafat obedeció, el pueblo adoró, ¡y Dios confundió a sus enemigos! Ellos se destruyeron entre sí, y Judá ganó sin tener que levantar una espada.
Así que si hoy estás leyendo este Devocional, es porque Dios quiere enseñarte a:
- Reconoce tu necesidad de Él en cada partida de tu vida.
- No luchar en tus fuerzas, sino a buscar al Señor en oración, ayuno y adoración.
- Confía en que Dios ve el tablero completo y no solo la ficha, Él tiene la estrategia perfecta para tu victoria.
- Y recuerda que la batalla no es tuya: ¡Es de Él!
Amado lector, Dios es quien pelea nuestras batallas cuando reconocemos nuestra dependencia de Él. Así como en una partida de ajedrez confiamos en el plan de un maestro para vencer, en la vida espiritual debemos confiar en la estrategia que Dios nos ha dado; aunque no siempre entendamos los movimientos. Cuando lo buscamos en oración, obedecemos Su dirección y adoramos en medio de las dificultades, Él mismo toma el control, confunde al enemigo y nos dará la victoria. La clave no es nuestra fuerza, sino nuestra fe y obediencia en Aquel que ve todo el tablero completo. Oremos juntos, Señor, reconozco que muchas veces intento pelear mis batallas solo, confiando en mi fuerza limitada. Hoy me detengo, vuelvo mis ojos a ti, y me rindo a tu dirección. Tú eres el Gran Maestro que conoce cada movimiento en el tablero de mi vida. Guíame, fortalece mi fe, y pelea por mí. En el nombre de Jesús, amén.
Mateo 6:33 RVR1960| Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960