¡Hosanna al Rey que viene en gloria!

Juan 12:13, RVR1960|Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Mientras meditamos en la Palabra de Dios, recordamos la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén. No llegó montado en un caballo de guerra, sino en un humilde pollino, como lo había profetizado Zacarías siglos antes. No traía una espada en la mano, sino salvación en su voz. Y aunque muchos no lo entendieron, ese día, el cielo y la tierra se unieron en adoración al Hijo de Dios.

Un Rey digno de alabanza
La multitud extendía sus mantos y ramas de palma, y con un solo clamor, exaltaban: ¡Hosanna! que significa ¡Sálvanos ahora! o ¡Sálvanos, te rogamos!. Era un clamor de alabanza y súplica, una declaración de fe hacia el único capaz de traer salvación, no solo al pueblo de Israel, sino a toda la humanidad. Jesús no solo era digno de honra por los milagros que había hecho, sino porque Él era el Mesías prometido, el Ungido, el Cordero que quita el pecado del mundo. En un mundo que busca reyes terrenales, nosotros alzamos la voz para proclamar al Rey eterno, al Salvador glorioso.

Mateo 21:5, NBLA|«Digan a la hija de Sión: “Mira, tu Rey viene a ti, Humilde[a] y montado en un asna, Y en un pollino, hijo de bestia de carga”».

Un llamado a la iglesia
Hoy, más que nunca, la iglesia necesita levantar su voz con valentía, con pasión y con reverencia: ¡Hosanna! ¡Jesucristo reina! No podemos quedarnos callados mientras el mundo guarda silencio o se burla de nuestro Salvador. Nosotros sabemos quién es el Rey, y nuestro corazón debe arder de gozo al recordar su fidelidad. No importa el caos que te rodea, la alabanza abre los cielos, rompe cadenas y prepara el camino para la gloria de Dios.

Lucas 19:40 NVI| Pero él respondió: —Les aseguro que, si ellos se callan, gritarán las piedras.

Amado lector, cuando tú decides alabar en medio de la batalla, estás reconociendo al Rey sobre tu situación. Cuando proclamas ¡Hosanna! en tu desierto, estás abriendo la puerta al milagro. El Rey sigue llegando hoy donde se le honra con fe y adoración. Que en esta pascua tu corazón no solo recuerde una historia pasada, sino que viva una adoración presente. Jesús sigue entrando a nuestras vidas con poder, mansedumbre y gloria. Que no se encuentren nuestros labios en silencio, sino llenos de gratitud, exaltación y esperanza. Honremos al que merece honra. Que nuestras vidas sean como palmas extendidas delante de Él. Que nuestros labios no cesen de proclamar: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Amen.

Filipenses 2:11, NVI| Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
NBLA|Nueva Biblia de las Américas
NVI|Nueva Versión Internacional

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