El olor de Cristo en nosotros

2 Corintios 2:15 RVR1960| Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;

Desde tiempos antiguos, el olor ha tenido un significado especial en la Biblia. Dios ordenó que se ofrecieran incienso y sacrificios de olor grato en el tabernáculo y en el templo (Éxodo 30:34-38). El perfume del incienso simbolizaba la adoración y las oraciones del pueblo subiendo ante el trono celestial (Apocalipsis 5:8). Pero más allá de lo físico, la Palabra nos enseña que como creyentes llevamos un aroma espiritual: el olor de Cristo.

¿Qué significa ser olor de Cristo?
Cuando el apóstol Pablo dice que somos «grato olor de Cristo», nos está mostrando que nuestras vidas deben reflejar Su presencia. Así como un perfume impregna el ambiente y deja huella en quienes lo perciben, nuestra manera de vivir, hablar y actuar debe esparcir la fragancia de Cristo en este mundo. La diferencia entre un aroma agradable y un hedor insoportable está en su fuente. El pecado genera un olor de muerte, pero la vida en Cristo produce un olor de vida que transforma el ambiente. Cuando permitimos que el Espíritu Santo trabaje en nosotros, nos convertimos en portadores de Su fragancia.

Efesios 5:2 RVR1960| Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

¿Cómo desprender el olor de Cristo?

1.A través de una vida de adoración y santidad
– Así como el incienso se quemaba en el altar, nuestra vida debe ser un sacrificio vivo para Dios (Romanos 12:1).
– Nuestra adoración genuina es un perfume que agrada al Señor (Juan 12:3).

    2. A través del amor y el servicio a los demás
    – El olor de Cristo se percibe en nuestras buenas obras, cuando ayudamos al necesitado y mostramos misericordia (Efesios 5:2).
    – Cuando amamos como Él amó, las personas pueden sentir la diferencia en nuestras vidas.

    3. A través de la oración constante
    – Las oraciones de los santos suben como incienso ante Dios (Salmo 141:2).
    – Un creyente que ora impregna su entorno con la presencia de Dios.

    4. A través del testimonio en medio de la prueba
    – La verdadera fragancia del creyente se manifiesta cuando, en medio de la adversidad, sigue confiando y glorificando a Dios (Job 23:10).
    – Un corazón agradecido en todo momento exhala un olor grato al cielo (1 Tesalonicenses 5:18).

    Salmos 141:2 RVR1960| Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

    Amado lector, hoy, examina tu vida: ¿qué olor estás desprendiendo? ¿Es un aroma que glorifica a Dios o se ha contaminado con el mundo? Que nuestro deseo sea impregnar cada lugar con la fragancia de Cristo, de modo que quienes nos rodean puedan sentir su amor, su gracia y su poder a través de nosotros. Oremos juntos, Señor, purifica mi vida para que pueda ser un perfume agradable delante de ti. Ayúdame a vivir en santidad, a amar como tú amas y a reflejar tu presencia en todo lo que hago. Que mi testimonio sea un olor de vida para quienes me rodean. En el nombre de Jesús, amén.

    Cantares 1:3 RVR1960| A más del olor de tus suaves ungüentos, Tu nombre es como ungüento derramado; Por eso las doncellas te aman.

    Con amor,
    Sandra Patricia Ventura

    Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
    RVR1960|Reina-Valera 1960

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