2 Corintios 3:5-6 NVI|5 No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios. 6 Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra, sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
En muchas ocasiones, sentimos que no somos lo suficientemente capaces para enfrentar los desafíos que la vida nos presenta. El temor, la inseguridad y la falta de confianza en nosotros mismos pueden convertirse en instrumentos del enemigo, para paralizarnos, haciéndonos creer sus mentiras. Sin embargo, este pasaje nos recuerda que nuestra capacidad no depende de nuestra humanidad, sino que proviene de Su Divina Providencia.

Dios nos capacita. El apóstol Pablo nos dejó claro que su suficiencia no provenía de él mismo, sino de Dios. Así como él, nosotros también debemos reconocer que todo lo que hacemos para el Señor y en nuestra vida diaria es posible porque Él nos fortalece y nos ha equipado. Dios nos ha hecho ministros competentes de un nuevo pacto, no basado en reglas escritas que solo conducen a la condenación, sino en la obra del Espíritu Santo, que nos da vida. Cuando dependemos del Espíritu Santo, nuestras fuerzas se renuevan y podemos caminar con confianza hacia el propósito que Dios nos ha dado.
Filipenses 4:13 NVI| Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
No es por nuestra capacidad, sino por su Espíritu. Es fácil caer en el error de pensar que nuestra preparación, estudios o habilidades naturales son suficientes para cumplir con el llamado de Dios. Pero la realidad es que, sin su presencia y poder en nosotros, todo esfuerzo humano es vano. Zacarías 4:6 nos recuerda: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Es Dios quien nos da la gracia, la sabiduría y la capacidad para hacer su obra.
Amado lector, si alguna vez sientes que no eres lo suficientemente bueno para cumplir con lo que Dios te ha encomendado, recuerda que Él es quien te capacita. No necesitas confiar en tu propia fuerza, porque tu suficiencia proviene de Dios. Oremos juntos, Padre Celestial, hoy reconozco que mi capacidad viene de ti. Perdóname por los momentos en que he confiado en mi propia prudencia, y que incluso he buscado estrategias humanas, pensando que de esta manera lo hago correctamente, pero que en realidad me está alejando de ti. Señor, ayúdame a depender completamente de tu Espíritu y a caminar en la certeza de que tú me haces competente para cada desafío. En el nombre de Jesús, amén.
2 Timoteo 1:7 RVR1960| Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960
NVI|Nueva Versión Internacional