Juan 10:10 RVR1960| El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
La Palabra de Dios nos advierte claramente sobre las intenciones del enemigo de nuestras almas. Satanás, el adversario, no descansa en su propósito de traer destrucción. Su meta es robarnos las bendiciones que Dios nos ha entregado, matar nuestra fe y destruir nuestro propósito en el Reino. Es vital reconocer estas tácticas para que no caigamos en sus trampas.
El enemigo busca hurtar nuestra paz, nuestro gozo y nuestra comunión con Dios. Lo hace sutilmente, a través de distracciones, preocupaciones y tentaciones que nos apartan de nuestra relación con el Padre. Además, intenta matar nuestra fe. Usa el desánimo, la duda y la desesperación para que dejemos de creer en las promesas de Dios y su principal campo de batalla es nuestra mente. Porque su objetivo es destruir nuestro destino en el Señor, haciendo que abandonemos el camino de salvación que Él ha trazado para nosotros.

Jeremías 29:11 RVR1960|Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Sin embargo, este versículo no termina ahí. Jesús nos deja una promesa gloriosa: Él ha venido para darnos vida, y no cualquier vida, sino una vida abundante. Esta abundancia no se refiere únicamente a cosas materiales, sino a la plenitud de Su presencia, Su amor y Su paz. En Cristo encontramos todo lo que necesitamos para vivir victoriosos, aún en medio de los ataques del enemigo.
¿Cuáles son las áreas de tu vida donde sientes que el enemigo está tratando de robar, matar o destruir? Hoy es un buen día para entregarle esas luchas al Señor y permitir que Su abundante vida fluya en ti. Recuerda que en Cristo somos más que vencedores. Romanos 8:37, dice: Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Así que no te desalientes y aférrate a Su Palabra, porque por medio de ella somos más que vencedores.
Amado lector, no debemos ignorar los planes del enemigo, pero tampoco debemos temerle. Cristo ya ganó la batalla por nosotros, y Su promesa de vida abundante está disponible para todos los que en Él creen. Camina hoy con confianza, sabiendo que el enemigo no tiene poder sobre un hijo de Dios que permanece firme en Su Palabra. Oremos juntos, Padre Celestial, gracias por ser mi pastor y mi protector. Ayúdame a reconocer las artimañas del enemigo y a mantenerme firme en tu Palabra. Declaro que tengo vida abundante por medio de ti y que no temeré porque tú estás conmigo cómo Poderoso gigante. Fortalece mi fe y hazme caminar en tu victoria. En el nombre de Jesús, amén.
Santiago 4:7 RVR1960|Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960