Juan 16:33 RVR1960|Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Jesús pronunció estas palabras poco antes de ir a la cruz. Él sabía que sus discípulos enfrentarían momentos de presión, pruebas y dificultades. Por eso les habló con claridad, porque sabía que en el mundo ellos experimentarían aflicción. Lo que comunica esta palabra es la de una presión que oprime, como cuando algo es comprimido desde afuera. Así actúan muchas veces las circunstancias de la vida: intentan presionar el corazón, debilitar la fe y robar la esperanza; pero Jesús no deja a sus discípulos sólo con la realidad de la aflicción, inmediatamente les muestra el camino para vencerla: la confianza en Él. Cuando les dice confiad, está llamando a levantar el ánimo, a mantener una fe firme y a recordar que la victoria ya fue establecida. La fe en Cristo no elimina automáticamente todas las pruebas, pero sí nos da la fuerza espiritual para atravesarlas con la certeza de que Él ya venció.

Notemos esto:
I- La fe en Jesús nos conecta con una paz más fuerte que la aflicción. Jesús dice: para que en mí tengáis paz. Esto significa que la verdadera paz no se encuentra en un mundo sin problemas, sino en una relación viva con Cristo. Mientras el mundo produce presión, Jesús produce paz en el interior del creyente. Cuando la fe está puesta en Cristo, el corazón aprende a descansar incluso en medio de las tormentas. Las circunstancias pueden ser difíciles, pero la paz de Dios guarda la mente y el espíritu, recordándonos que Dios sigue en control, y esa certeza permite que la paz de Cristo sea más fuerte que cualquier presión externa.
II- La fe en Jesús levanta el ánimo cuando la presión quiere derribarnos. Jesús dice: confiad. Esta expresión implica levantar el ánimo, tomar valor y mantenerse firme. La fe verdadera no es pasiva, es una decisión del corazón de creer en Dios aun cuando las circunstancias parezcan contrarias. Cuando el creyente pone su confianza en Jesús, su perspectiva cambia; en lugar de enfocarse únicamente en el problema, fija su mirada en el Señor. Esa confianza renueva las fuerzas, fortalece el espíritu y permite avanzar aun cuando el camino no sea fácil. La fe transforma la manera en que enfrentamos la aflicción.
III- La fe en Jesús descansa en una victoria que ya fue ganada. La razón por la cual Jesús puede decir confiad es porque Él mismo declara que ya ha vencido al mundo, eso significa que la victoria de Cristo sobre el pecado, las tinieblas y la muerte ya fue establecida. Cuando el creyente confía en Jesús, no está luchando para ver si algún día vencerá, sino que está caminando desde una victoria que ya fue asegurada por el Señor. La fe se sostiene en esa verdad: Cristo ya triunfó, y su victoria sostiene a los que confían en Él.
Amado lector: La aflicción puede ser una realidad en la vida, pero no es la última palabra. Jesús nos enseña que la fe y la confianza en Él nos permiten enfrentar cualquier presión con esperanza y valentía. Cuando el corazón se aferra a Cristo, descubre que la paz de Dios es más fuerte que la angustia y que la victoria de Jesús es mayor que cualquier dificultad. Por eso, cada vez que las circunstancias intenten oprimir tu alma, debes recordar las palabras de Jesús: Confiad. La fe en Él levanta el ánimo, fortalece el espíritu y nos recuerda que, aun en medio de la aflicción, caminamos bajo la victoria del Señor. Amen.
2 Tesalonicenses 3:16 RVR1960| Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960