Que tus dones no destruyan tu llamado

Mateo 7:22–23 RVR1960|Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Los dones son capacidades espirituales otorgadas por gracia y que impresionan al ser humano, pero el carácter es el fruto del proceso y eso es lo que agrada a Dios. Los dones pueden abrirte muchas puertas, pero solo el carácter las mantendrá abiertas. 
Jesús nos dejó claro que es posible operar en poder espiritual y aun así carecer de una relación profunda con Él, revelándonos de esta manera que el éxito ministerial no siempre refleja madurez interior. Dios no está tan interesado en hacernos visibles, sino que cada día seamos semejantes a Cristo. Antes de confiarnos más y darnos reconocimiento público, quiere formar en nosotros integridad y establecer fundamentos íntimos.

Notemos esto:
I- Los dones son dados y el carácter es formado. Los dones espirituales son impartidos por el Espíritu según Su voluntad; no se ganan, se reciben. El carácter, en cambio, se forja en procesos, pruebas y obediencia constante. Un don puede manifestarse en un momento; el carácter se construye en años. Sin carácter, el don puede convertirse en instrumento de orgullo, porque la unción atrae atención, pero el carácter determina cómo se administra esa atención. Dios primero necesita trabajar en lo oculto del corazón, porque lo que somos en secreto sostiene lo que haremos en público, porque sin carácter, el don se vuelve peligroso tanto para quien lo porta como para quienes lo siguen.

II- El carácter protege la unción del ego y la fama. Los dones pueden llevarte al reconocimiento, al aplauso y la plataforma; pero la fama sin carácter produce caída. El corazón humano no transformado tiende a apropiarse de la gloria que le pertenece solo a Dios; por eso el Señor permite procesos antes de promocionarte. El carácter semejante al de Cristo produce humildad, dependencia y temor reverente. Cuando el carácter está formado, la persona entiende que el poder no es para exhibición sino para el servicio del evangelio.
La gloria externa jamás debe desplazar la identidad con Dios; y cuando nuestro carácter en Cristo está bien desarrollado, nos mantendremos puro y estables en medio de la exposición pública, soportando las críticas, los señalamientos y confiando en lo que Dios hará.

III- El propósito eterno es parecernos a Cristo. El objetivo principal de Dios no es que operemos en dones, sino que reflejemos a Cristo. Los dones son herramientas; el carácter es la esencia. El carácter de Cristo se manifiesta en obediencia, mansedumbre, amor sacrificial y fidelidad al Padre. Cuando el carácter precede a los dones, el ministerio se convierte en extensión del corazón de Dios y no en plataforma personal; Dios quiere usar los dones en el ser humano, pero sin carácter, solo será por un tiempo, porque solo aquellos que han sido transformado interiormente se vuelven confiable para el reino de los cielos.

Amado lector: Carácter antes que dones es un principio de preservación espiritual; Dios forma primero la vasija antes de derramar su mayor unción. La influencia sin carácter es inestable, porque entonces el reconocimiento sin transformación se vuelve peligroso. Cuando el carácter es moldeado a la imagen de Cristo, los dones se convierten en instrumentos seguros en las manos de un siervo humilde; porque no se trata de brillar más, sino de reflejar mejor a Cristo. El cielo celebra más la fidelidad silenciosa que la fama visible, y cuando el carácter está firme, los dones no nos elevan por encima de otros, sino que nos colocan a sus pies para servir. Amen.

Juan 2:6 RVR1960|Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

Deja un comentario