1 Samuel 16:13 RVR1960|Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.
La lógica del cielo, casi siempre contradice la lógica humana; mientras el mundo primero promociona y forma después, Dios forma primero y luego expone. En las Escrituras vemos un patrón constante, y es que antes de alguien ser usado en público y reconocido por los hombres, primero es tratado y procesado en lo secreto, para que cultive esa intimidad y dependencia con Dios. David fue ungido en medio de sus hermanos, pero no fue llevado inmediatamente al trono. Después de recibir el aceite, volvió al campo.

La unción vino primero, la plataforma después, revelándonos de esta manera que el aceite no es para exhibición, sino que hace parte de la preparación. Lo que sucede en lo secreto no es pérdida de tiempo; es el laboratorio del carácter; porque Dios no unge para impresionar multitudes, ni para que seas el ungido del momento, sino para que por medio de tu testimonio, seas la fortaleza de otros corazones y estos sean transformados. La etapa oculta es donde se forman las raíces que sostendrán el peso del llamado público. Cuando alguien es usado sin haber sido trabajado en lo secreto, el aplauso lo destruye; pero aquellos que han sido procesados en la intimidad, el reconocimiento no los mueve de su centro, porque la unción genuina siempre tiene una historia oculta, donde muchos hoy pueden estar viendo sus glorias, pero pocos conocen su historia.
Notemos esto:
I- La unción en lo secreto forma el carácter antes que la reputación. Cuando David fue ungido, el Espíritu vino sobre él, pero nadie cambió su trato inmediato hacia él, no fue coronado ese día, sino que volvió a su trabajo. Esto es revelador porque muestra que la unción no elimina procesos, sino que los intensifica. En lo secreto, Dios trabaja áreas que el público no ve: orgullo, inseguridad, temor, impulsividad. El carácter no se forma en el escenario, se forma en la soledad, en los campos, lejos de la mirada humana. David aprendió a adorar, a depender y a confiar, en el proceso, allí enfrentó leones y osos sin audiencia; lo que derrotó en privado le dio autoridad para vencer en público.
Cuando el carácter es formado antes de la exposición, el liderazgo es sostenible. Dios no está apurado por exhibir a alguien; está comprometido en establecerlo; la reputación puede construirse rápidamente, pero el carácter requiere tiempo, silencio y obediencia constante, y la verdadera unción no sólo capacita para hacer, sino que transforma para ser.
II- Lo secreto es donde la intimidad con Dios se vuelve prioridad y no estrategia. Antes de escribir salmos públicos, David cantó canciones que nadie escuchó; esa intimidad no nació en el palacio, nació en el campo. En lo secreto, la relación con Dios deja de ser ministerial y se vuelve personal, porque allí no hay aplausos que motiven, no hay reconocimiento ni exhibicionismo, solo la presencia de Dios como recompensa. Allí se aprende que la unción no sustituye la comunión; y aunque muchos desean el aceite, pocos son los que buscan el aislamiento donde el aceite es cultivado.
En lo secreto se desarrolla la oración persistente, la adoración genuina, la meditación en la Palabra. Es en ese espacio donde el corazón es alineado y la vida del ser humano purificada; porque cuando alguien ha aprendido a disfrutar a Dios en lo secreto, no depende del público para sentirse validado, la plataforma entonces se convierte en extensión de la intimidad y no en sustituto de ella. La unción que nace en comunión se establece, porque no está sostenida por emociones externas sino por convicciones de lo que ha vivido. Dios usa públicamente a quienes primero aprendieron a amarlo cuando nadie estaba mirando.
III- La preparación oculta determina la estabilidad en la exposición pública. El día que David enfrentó a Goliat, no improvisó fe; manifestó lo que había cultivado en lo secreto. Declaró que el mismo Dios que lo libró del león y del oso lo libraría del gigante. La victoria pública fue resultado de la fidelidad privada. La unción que no ha pasado por el desierto del anonimato no resiste la presión del escenario ni los haters que se levantan en su contra. Lo secreto entrena la sensibilidad espiritual para discernir, la humildad para depender y la fortaleza para soportar las críticas; por eso vemos que cuando la promoción llega antes que la madurez, la persona colapsa bajo el peso de la expectativa. Pero cuando la preparación precede antes de la exposición, la plataforma no intimida ni corrompe, porque lo que Dios hace en lo oculto sostienen logros visibles que permanecen. El tiempo en lo secreto no es retraso, es la protección divina sobre ti. Es allí donde se sanan motivaciones, se alinean deseos y se aprende a obedecer sin recompensa inmediata.
Amado lector: Ser ungido en lo secreto antes de ser usado en público es un principio del Reino que preserva la integridad y asegura la permanencia. El aceite derramado en la intimidad prepara al corazón para soportar la responsabilidad visible. La historia bíblica muestra que Dios no improvisa líderes, sino que los forma, y la etapa donde somos invisibles para el mundo, en realidad estamos siendo construidos y preparados a su manera. Cada oración silenciosa, cada acto de obediencia y cada batalla vencida en privado están acumulando peso espiritual para el día de la manifestación pública. Cuando la promoción viene después del proceso, la gloria no se roba el corazón, porque la unción auténtica no nace del deseo de ser visto, sino del anhelo de agradar a Dios. Y cuando el tiempo de exposición llega, la vida pública simplemente revela lo que ya fue establecido en lo secreto. Así que no te des por vencido, porque tu tiempo de ser visto, está a punto de llegar. Amen.
Mateo 6:6 RVR1960|Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960