Lucas 5:4-5 RVR1960|4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
El capitulo de Lucas 5:1–11 no es simplemente un relato de provisión sobrenatural; es una declaración profética sobre los nuevos comienzos. Simón Pedro no estaba viviendo un momento de inspiración, sino de desgaste. Había trabajado toda la noche y no había pescado nada. La noche, en el lenguaje bíblico, simboliza temporadas de esfuerzo sin resultado, de oración sin contestar, de trabajo constante sin fruto visible. Pedro no está celebrando; está lavando las redes, y lavar redes después del fracaso es aceptar que la jornada terminó sin recompensa.

Sin embargo, es precisamente en ese momento cuando Jesús decide subir a su barca, revelando de esta manera que Cristo no busca la barca llena para manifestarse, sino barcas vacías que sean obedientes a su palabra, y puedan recibir esa llenura. El Señor no se acerca cuando todo funciona, sino cuando todo parece estancado y sin esperanza. La unción para comenzar de nuevo no desciende en medio de los aplausos, sino en medio del cansancio; cuando Jesús le dice que bogue mar adentro y echen las redes, no está dando una sugerencia técnica, sino activando una palabra de fe, y Pedro respondió con una frase que cambió su destino: Mas en tu palabra echaré la red. Ese es el punto de quiebre entre la experiencia humana y la fe obediente. Ahí nace el nuevo comienzo. No nace en la emoción, sino en la rendición de todo argumento humano, para darle paso a lo Sobrenatural de Dios.
Notemos esto:
I- La unción para comenzar de nuevo se activa cuando la frustración se rinde a la Palabra. Pedro tenía argumentos válidos; era pescador profesional, conocía el mar, entendía los tiempos correctos para pescar, la marea, el viento, la luna, y humanamente, Jesús le estaba pidiéndole algo ilógico. Pero el nuevo comienzo no se activa por lógica, se activa por obediencia; Pedro había trabajado toda la noche; es decir que había estado teniendo ciclos repetitivos, métodos antiguos, estrategias conocidas, pero Jesús no invalida su esfuerzo, pero sí redefinió su dirección. Cuando Pedro le dice: en tu palabra, está transfiriendo autoridad y accionando en esta. Está diciendo: mi experiencia no gobierna en este momento, pero tu voz sí.
Aquí está la profundidad de esta palabra:El fracaso no era el final, era el escenario divino intervenido por Dios, para manifestar Su gloria. Lo que no ocurrió en horas de esfuerzo ocurrió en un instante de obediencia. El cielo no necesita más actividad humana; necesita rendición a la Palabra. El nuevo comienzo no depende de trabajar más fuerte, sino de escuchar más profundo a Dios.
II- El nuevo comienzo exige profundidad, no repetición. Jesús no solo dijo que echara la red; dijo que fuera mar adentro, y eso implicaba desplazarse, no era repetir el intento en la orilla, era entrar en otra dimensión. Muchos desean comenzar de nuevo, pero sin moverse del mismo nivel espiritual, ir mar adentro simboliza salir de la comodidad, abandonar la seguridad de lo conocido y confiar en una dirección divina que rompe esquemas. Cuando Pedro obedeció, la pesca fue tan abundante que las redes se rompían. Revelandonos de esta manera que las estructuras antiguas no pueden sostener la gloria nueva. Las redes estaban diseñadas para una pesca común, pero no para una irrupción sobrenatural; cuando Dios trae un nuevo comienzo, no restaura al nivel anterior; sino que primero expande la capacidad interna. Las barcas comenzaron a hundirse no por escasez, sino por abundancia, para que él entendiera que el fracaso anterior no era la medida real de su futuro.El nuevo comienzo no es solo recuperar lo perdido; es entrar en una dimensión que obliga a crecer, a expandirse, y a compartir la carga de la bendición.
III- El verdadero comienzo nace de una revelación, no sólo de un milagro. Después de la pesca milagrosa, Pedro no celebró la abundancia; cayó de rodillas y reconoció su condición. Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. El milagro externo produjo una revelación interna, y el propósito de la pesca no era llenar las redes, sino revelarle la Verdad. Cuando Pedro vio quién era Jesús, también entendió quién era él; y el nuevo comienzo no surge de una mejora circunstancial, sino de un encuentro transformador, por eso Jesús le dice: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. El fracaso nocturno fue la antesala de un llamado eterno. La pesca fue solo la plataforma de transición; Jesús no solo resolvió una necesidad económica; sino que redefinió el propósito de Pedro. El nuevo comienzo no es tener más resultados; es descubrir para qué fuiste diseñado.
Amado lector: La pesca milagrosa enseña que la unción para comenzar de nuevo no llega cuando todo está ordenado, sino cuando todo parece agotado. Jesús entra en la barca de quienes están lavando redes, no en la de quienes están celebrando capturas. La noche no fue abandono, sino su preparación. Las redes llenas fueron la señal visible, pero el verdadero milagro fue la transformación del pescador. Cuando le dijo: desde ahora, estaba marcando el momento donde el pasado pierde autoridad y el propósito toma el control. La unción para comenzar de nuevo no te devuelve al mismo punto con mejores resultados; te introduce en una dimensión diferente con identidad renovada. Cada noche infructuosa puede convertirse en el amanecer de un llamado mayor si obedeces a la Palabra. Cuando Jesús sube a la barca, no lo hace para acompañar al fracaso, sino para anunciar un inicio. La temporada que parecía cierre puede ser la puerta de una comisión más alta. El cielo no termina historias en la noche; las reinició al amanecer. Amen.
Lucas 5:10-11 RVR1960| 10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960