Mateo 26:14–15 RVR1960|14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.
Pocas historias revelan con tanta claridad el peligro de Mamón como la de Judas Iscariote. Judas no era un incrédulo distante; era discípulo, caminó con Jesús, escuchó cada enseñanza, vio los milagros, presenció la multiplicación de los panes, la resurrección de los muertos y la manifestación del Verbo encarnado. Sin embargo, el evangelio declara que robaba de la bolsa común (Leer Juan 12:6). No fue un desliz momentáneo; fue un proceso interno y al parecer constante. Mamón había encontrado acceso en su corazón mucho antes de las treinta piezas de plata, porque el deseo de tener más, corrompió su corazón. La traición no comenzó con el beso; comenzó con la avaricia silenciosa; porque cuando Mamón gobierna el corazón, la cercanía espiritual no garantiza fidelidad de los que te rodean. Se puede estar cerca de la unción, pero lejos de la presencia, y Judas fue un ejemplo tan claro, porque su tesoro no estaba en la Verdad, sino en el dinero.

Notemos esto:
I- Treinta piezas de plata: el precio de un esclavo
Las treinta piezas de plata no fueron una cifra aleatoria. En el Antiguo Testamento, treinta siclos de plata era el precio establecido para indemnizar la muerte de un esclavo (Leer Éxodo 21:32). Esa cantidad representaba el valor mínimo legal de una vida servil. Proféticamente, también aparece en Libro de Zacarías 11:12–13 como el hermoso precio con el que fue estimado el pastor rechazado. Judas aceptó el precio de un esclavo por el Señor de gloria. Mamón siempre subestima lo eterno y te lleva a sobrevalora lo temporal. Treinta monedas no solo representan dinero; representan la trivialización de lo sagrado, porque cuando Mamón gobierna, el corazón comienza a poner precio a lo que no tiene precio. Judas cambió al Hijo de Dios por el equivalente al valor de un siervo común. Ese es el efecto devastador del apego, que termina reduciendo lo eterno a lo común y pasajero.
Zacarías 11:12-13 NVI| 12 Les dije: «Si les parece bien, páguenme mi salario; de lo contrario, quédense con él». Y me pagaron solo treinta piezas de plata.[a] 13 Entonces el Señor me dijo: «¡Vaya precio con el que me han valorado! Entrega eso al alfarero». Así que tomé las treinta piezas de plata y se las di al alfarero del Templo del Señor.
II- ¿Cómo Satanás entró en su corazón?
La Escritura es clara en Lucas 22:3: Y entró Satanás en Judas. Pero antes de eso, ya se había sembrado algo; el evangelio declara que Judas era ladrón y sustraía de la bolsa. El enemigo no entra donde no hay puerta abierta, y la avaricia tolerada se convirtió en acceso directo para Mamón; Satanás ocupó el espacio, no fue ignorancia doctrinal; fue la corrupción lo que corrompió su corazón. Judas sabía quién era Jesús, lo vio calmar la tormenta y alimentar a multitudes; pero el amor al dinero fue más fuerte que la revelación recibida. Cuando el dinero ocupa el trono, la conciencia se debilita y el discernimiento se distorsiona, porque el corazón gobernado por Mamón se vuelve vulnerable a influencias más profundas de oscuridad y terminas cediendole áreas de tu vida, que jamás pensaste que podrías llegar.
Juan 12:6 NVI|Dijo esto no porque se interesara por los pobres, sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba a robarse lo que echaban en ella.
III- La traición moderna: cuando retenemos lo que pertenece a Dios
La historia de Judas no es sólo histórica, es una advertencia viva. Mamón no siempre nos llevará a vender a Cristo públicamente; a veces nos llevará a robarle silenciosamente; cuando retenemos el diezmo, cuando negociamos la ofrenda, cuando la generosidad se vuelve dolorosa y el apego más fuerte que la obediencia, podemos estar permitiendo que Mamón gobierne sin notarlo. Judas administraba la bolsa del ministerio, pero su corazón no estaba alineado con el Reino. La falta de fidelidad financiera puede revelar un problema más profundo: Confianza desplazada a Mamon. El diezmo y la ofrenda no son meramente prácticas económicas; son declaraciones de señorío. Cuando damos, proclamamos que Dios es la fuente, pero cuando retenemos por temor o incredulidad, revelamos que otro señor está susurrando seguridad a nuestras vidas.
Amado lector: Judas caminó con Jesús, pero su corazón caminaba detrás de otro tesoro. Las treinta piezas de plata revelaron lo que ya estaba gobernando internamente. Mamón promete ganancia rápida, pero terminamente produce culpa, desesperación y destrucción. Después de la traición, Judas devolvió el dinero, pero no pudo recuperar la paz. El dinero nunca puede sostener el alma cuando la conciencia despierta. Cuando Mamón gobierna el corazón, se pierde la sensibilidad espiritual, se trivializa lo eterno y se abre puerta a influencias destructivas. Pero hay una advertencia llena de gracia para nosotros hoy: el Espíritu Santo examina el corazón no para condenar, sino para liberarlo. La fidelidad en el diezmo, la generosidad en la ofrenda y la compasión hacia el necesitado no son cargas; son actos de guerra espiritual contra Mamón. Cada vez que damos con fe, cerramos puertas que el enemigo quisiera usar;por eso cada vez que honramos a Dios con nuestras finanzas, estamos declarando que Cristo no tiene precio, que jamás lo cambiaríamos por monedas temporales. La pregunta final no es cuánto dinero circula en nuestras manos, sino quién gobierna nuestro corazón; porque cuando Dios reina, el dinero sirve; pero cuando es Mamón quien reina, el alma se vende por miseria. Elige hoy y pregúntate: ¿Quién está gobernando mi corazón?
Proverbios 4:20-24 NVI| 20 Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. 21 No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. 22 Ellas dan vida a quienes las hallan; son la salud de todo el cuerpo. 23 Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. 24 Aleja de tu boca la perversidad; aparta de tus labios las palabras corruptas.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
NVI|Nueva Versión Internacional