Mateo 6:21RVR1960|Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La verdadera libertad no comienza cuando acumulamos más, sino cuando soltamos lo que secretamente nos gobierna. El dinero en sí no es esclavitud; la esclavitud es el apego que convierte el recurso en refugio. Mamón no siempre se manifiesta como codicia visible, sino que muchas veces se revela como seguridad emocional desplazada. Dos hombres ricos se encontraron con Jesús y sus historias revelan dos resultados distintos frente al mismo Señor. Uno se fue triste porque no pudo soltar; el otro descendió del árbol y se despojó con gozo. La diferencia no estaba en la cantidad de dinero que poseían, sino en quién poseía su corazón. La libertad comienza cuando identificamos aquello que ocupa el trono interior y decidimos rendirlo.

Notemos esto:
I- Dos hombres ricos, dos tronos diferentes
El joven rico, relatado en el Evangelio de Mateo 19:16–22, era moral, disciplinado y aparentemente íntegro; cumplía los mandamientos, pero cuando Jesús le dijo que vendiera lo que tenía y lo diera a los pobres para luego seguirle, el texto declara que se fue triste porque tenía muchas posesiones. No era pobreza lo que Jesús exigía; era transferencia de señorío. Mamón gobernaba silenciosamente su corazón; sus riquezas no eran simplemente bienes, eran identidad, seguridad y fundamento. En contraste, el Evangelio de Lucas 19:1–10 presenta a Zaqueo, jefe de publicanos y hombre rico, alguien que había obtenido su fortuna de manera cuestionable. Sin embargo, cuando Jesús entró en su casa, algo se quebró internamente; no hubo exigencia directa de vender todo; sino que una convicción se detonó en él. Zaqueo declaró voluntariamente: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Uno tenía riqueza y tristeza, el otro tenía riqueza y arrepentimiento, la diferencia era quien estaba entronizado.
II- El espíritu de Mamón se revela cuando Jesús toca el tesoro. Mamón no se manifiesta por cuánto poseemos, sino por cómo reaccionamos cuando Dios toca esa área. El joven rico experimentó conflicto cuando Jesús señaló su punto de apego. Su tristeza evidenció que el dinero no era la herramienta, era el gobierno. Mamón le susurraba que perder sus bienes era perder su vida; en cambio, cuando Jesús miró a Zaqueo y decidió hospedarse en su casa, el encuentro produjo revelación, porque donde hay revelación del amor de Cristo, el apego pierde fuerza. Zaqueo no fue forzado, él vivió una transformación, porque Mamón pierde autoridad cuando el corazón descubre un tesoro mayor. El joven rico vio el costo y decidió proteger su patrimonio; Zaqueo abrió su corazón y abrazó la salvación.
III- La libertad nace del despojo voluntario. Jesús declaró sobre Zaqueo: Hoy ha venido la salvación a esta casa. La salvación no fue solamente doctrinal, fue visible en su relación con el dinero. Cuando el dinero deja de gobernar, la generosidad fluye y la restitución se vuelve posible. Mamón ataca a través del temor y la avaricia; y el Reino libera a través de la confianza y el contentamiento. El joven rico no pudo intercambiar el tesoro temporal por el eterno; Zaqueo sí lo hizo. La libertad no consiste en quedarse sin recursos, sino en que los recursos ya no definen tu identidad ni tu dirección. Cuando el dinero deja de ser tu señor, se convierte en tu siervo; y solo un corazón libre puede usar la riqueza sin ser usado por ella.
Amado lector: ambos hombres fueron ricos, ambos tuvieron un encuentro con Jesús, ambos enfrentaron el mismo principio: donde está tu tesoro, allí estará tu corazón; pero uno eligió conservar lo que lo ataba y el otro decidió despojarse de lo que lo esclavizaba. La libertad comienza cuando nos despojamos de aquello que secretamente nos gobierna. Mamón promete seguridad, pero produce tristeza cuando es confrontado. Cristo ofrece vida eterna, pero requiere rendición total; y el joven rico se fue con sus bienes y sin paz; Zaqueo dejó entrar a Jesús a su casa y encontró salvación. La diferencia no fue económica, fue espiritual. Hoy el Espíritu nos hace la misma invitación, identificar aquello que más nos costaría entregar. Cuando identificamos y soltamos lo que nos ata, el corazón respira, el alma descansa y Dios vuelve a ocupar el trono legítimo, porque solo cuando Cristo es nuestro mayor tesoro, experimentamos la verdadera libertad. Amen.
Juan 8:31-32 RVR1960| 31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960