Dios sienta a la mesa un corazón rendido a Él

1 Samuel 16:7 RVR1960|Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

David no fue invitado cuando el profeta Samuel llegó a su casa. Su padre llamó a todos sus hermanos menos a él; lo dejaron en el campo, trabajando, mientras en casa se preparaba una ceremonia espiritual. Humanamente hablando, David no calificaba, no tenía la apariencia, ni la experiencia militar que sus hermanos mayores sí tenía y que la misma era visible ante los demás. Pero mientras unos evaluaban por vista, Dios evaluaba por corazón; y hasta que no llegara el que tenía el corazón correcto, la celebración no empezaría, ni se sentarían a la mesa. 

Notemos esto:
1- Dios unge a quien tiene el corazón para sostener la unción. Cuando Dios le dice a Samuel que no mire la apariencia, le está diciendo que la unción no se deposita sobre talentos visibles, sino sobre corazones rendidos antes su presencia. David no era perfecto, pero tenía un corazón sensible, dependiente y rendido ante Dios. En el campo aprendió a confiar en Él cuando nadie lo veía; allí adoró, escribió salmos, enfrentó leones, osos, el tenía un corazón que buscaba a Dios antes que una posición. Y es lo mismo que sucede en este tiempo, Dios no está buscando personas impresionantes; está buscando corazones disponibles. Porque la unción tiende a volverse pesada, si el corazón no está alineado al propósito divino; pero cuando el corazón es humilde, el aceite deja de convertirse en una carga, para convertirse en impulso. Por eso Dios detuvo la ceremonia hasta que llegara el correcto; porque Él no unge a cualquiera, sino a todo aquel que tiene el interior preparado para ser ungido.

2- La mesa representa aceptación, honra y restauración pública. Samuel dijo: No nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. En la cultura bíblica, sentarse a la mesa era señal de comunión y reconocimiento, no era solo comer; y hasta que David no se sentó, nada podía comenzar. ¡Y esto es tremendo! porque cuando Dios decide levantarte, obliga a los que te ignoraron a esperar por ti. La mesa es el lugar donde se restaura la dignidad. David pasó de estar en el campo con ovejas a sentarse en la mesa con el profeta. Hay temporadas donde parece que estás fuera del escenario, pero cuando Dios te llama a la mesa, nadie puede ocupar tu lugar, y esto nos habla de la identidad restaurada, y que la unción sea activado sobre ti.

3- La unción cae en medio de quienes dudaron de ti. La Escritura dice que Samuel lo ungió en medio de sus hermanos; no fue en secreto, sino delante de aquellos que no lo consideraron digno de ser llamado. Dios no solo unge, también defiende. La unción no cambió inmediatamente la circunstancia externa de David, porque él volvió al  campo después de ser ungido, pero sí cambió su dimensión espiritual. Desde aquel día el Espíritu de Jehová vino sobre él. A veces la unción comienza invisible, nadie ve el cambio externo, pero en el mundo espiritual ya ocurrió un desplazamiento. La aprobación de Dios es más fuerte que el rechazo humano., y cuando el aceite cae, no necesitas defenderte; el cielo te respalda.

Amado lector, David fue el hijo que faltaba en la mesa, pero también era el escogido por el cielo. Su familia miró su apariencia, pero Dios miró su corazón. Y cuando Dios encuentra un corazón correcto, detiene todo hasta posicionarlo. La mesa para él fue la restauración pública y el aceite la confirmación divina. Hoy, el Señor sigue buscando corazones, no currículos. Sigue buscando sensibilidad y obediencia a Él, porque el aceite no se derrama sobre quien quiere protagonismo, sino sobre quien tiene el corazón dispuesto a obedecer. Si tu corazón está alineado, el cielo hará que la mesa esperé por ti, y cuando llegue tu momento, no será por apariencia, será porque el diseño eterno fue establecido sobre ti. Amen. 

Jeremías 17:9-10 NTV| 9 »El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? 10 Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones».

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
NTV|Nueva Traducción Viviente

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