1 Samuel 18:6–9 RVR1960|6 Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. 7 Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. 8 Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. 9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
Cuando Dios marca un propósito en alguien, nadie podrá borrarlo; el único que puede sabotear ese llamado, eres tú mismo. Y eso fue lo que vimos aquí. Lo que Saul ocultaba en su corazón quedó expuesto a través de los cánticos, allí quedó revelado lo quebrantada que estaba su relación y comunión con Dios. Cuando una persona pierde su identidad en Dios, la gracia que Dios derrama sobre otros se vuelve una amenaza personal; y eso fue lo que experimento Saul, su vida personal comenzó a deteriorarse, no por la presencia de un enemigo externo, sino porque ese celo que cargaba dentro de sí, poco a poco se transformó en resentimiento, luego en odio, y finalmente en persecución. El celo no tratado siempre termina destruyendo la vida del que lo carga.

NOTEMOS ESTO:
1- El celo es una señal de la identidad espiritual perdida
Saúl había sido ungido, llamado y establecido por Dios, pero nunca sanó su inseguridad interna. Cuando escuchó las canciones, no celebró la victoria de Israel, sino que se enfocó en comparar su honra con la de David; porque un corazón herido jamás podrá celebrar el éxito ajeno. Espiritualmente, el celo abre la puerta a la desconfianza, apaga la sensibilidad al Espíritu y comienza a justificar pensamientos que no vienen de Dios. Y Saúl desde ese día empezó a perder claridad espiritual, y a tomar decisiones impulsivas, basadas más en su inseguridad que en la voz del Señor, y el celo no solo distorsiona la percepción de los demás; sino que también enfría nuestra relación con Dios.
2- David no permitió que el odio de Saúl se convirtiera en su propio odio. ¡Que discernimiento!
David fue perseguido injustamente, acusado sin razón y tratado como enemigo cuando solo había sido fiel. Sin embargo, nunca permitió que el veneno del resentimiento se alojara en su corazón, porque entendía que no todo ataque merece una respuesta emocional. David lloró, huyó, se escondió, pero no se amargó. Honró al rey Saúl incluso cuando este no lo honraba a él. David no negó el dolor que esto le producía, pero tampoco permitió que el trato que recibía de otros, definiera su esencia; porque la herida de otros no puede llenar tu corazón de pus.
3- Proteger el corazón es parte del llamado.
David sabía que su destino era mayor que la persecución que enfrentaba; por eso decidió guardar su corazón más que su reputación. Él pudo haber justificado el odio, la venganza o la rebelión, pero eligió permanecer fiel a Dios y a su propósito. Cuando una persona decide no permitir que el odio ajeno contamine su interior, se convierte en un espacio seguro para que Dios siga obrando. David entendió que el propósito no se defiende con ataques, sino permaneciendo fiel a Aquel que lo ungió. Un corazón que se mantiene lleno de la Palabra de Dios, puede atravesar temporadas de injusticia sin perder la unción.
Amado lector, no todos los que te atacan son enemigos; muchos son personas que no supieron manejar el favor y la gracia divina que Dios derramó sobre ti. El verdadero peligro no es ser odiado, sino permitir que ese odio o rechazo encuentre residencia en tu vida. Saúl perdió su vida espiritual intentando destruir a David, mientras David preservó su llamado cuidando su corazón. Hoy, Dios nos invita a vivir una fe madura, donde aprendamos a caminar entre el favor y la persecución sin perder nuestra esencia; porque cuando decides no odiar, no es debilidad; sino una victoria silenciosa que se manifestara en público. Así que guarda tu corazón, porque el propósito que Dios te confió necesita un alma sana para cumplirse. Amen.
Proverbios 4:23 RVR1960|Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960