1 Samuel 17:45 RVR1960|Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
Hay guerras que no comienzan en el campo de batalla, sino en el oído. Antes de que David se parara frente a Goliat, ya había un ejército entero derrotado por las palabras liberadas por este gigante, quien durante cuarenta días desafió, intimidó y sembró miedo, y nadie, aún hombres experimentados en combate. No fue la estatura del filisteo lo que paralizó a Israel, sino el peso que le dieron a la voz de este.
David aparece en escena sin armadura, sin rango militar y sin experiencia en guerras humanas, pero con algo que el resto había perdido: una conciencia viva de quién era Dios y de quiénes eran ellos en Él. Por eso esta palabra no se trata de un muchacho contra un gigante, sino de desenmascarar las mentiras que el enemigo por muchos años nos ha sembrado para paralizarnos y mantenernos estancados.

Notemos esto:
1- David no se atemorizó porque no interpretó las palabras del gigante como realidad, sino como provocación. Todos oyeron lo mismo, pero no todos escucharon. Los soldados oyeron a Goliat y pensaron: Es verdad, es fuerte, es invencible, pero David escuchó, prestó atención y comprendió lo que se oía, y se dijo: Pero, ¿Quién es este filisteo incircunciso?
Aquí vemos una poderosa revelación: el miedo entra cuando aceptamos como verdad lo que Dios nunca dijo. David no negó la existencia del gigante, pero negó su derecho espiritual. Al llamarlo incircunciso, David no lo estaba insultando; estaba haciendo un diagnóstico espiritual; estaba diciéndole a este hombre: no tienes pacto, no tienes cobertura, no tienes respaldo divino. Las mismas palabras que paralizaron a Israel despertaron la osadía en David, porque entendió que cuando alguien desafía a un pueblo en pacto, no está hablando contra hombres, está hablando contra Dios. Por eso David no dijo: ¿Quién es este para desafiarme a mí?, sino: ¿Quién es este para desafiar a los escuadrones del Dios viviente? Cuando sabemos a quién representamos, el miedo pierde autoridad sobre nosotros.
2- La fe de David habló del final antes de tener la herramienta. David declaró: Hoy Jehová te entregará en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza; y aunque David no tenía espada, no había forma natural de cumplir lo que estaba profetizando; pero la fe verdadera no describe el proceso, sino que declara el resultado. David no estaba hablando desde lo que veía en sus manos, sino desde lo que ya veía en el espíritu. La fe no cuestiona con los ¿qué?, ¿cómo?, la fe tiene la convicción quien va con Él. David entendía que cuando Dios te entrega al enemigo, las herramientas aparecen. La espada de Goliat ya estaba incluida en la victoria, aunque David aún no la tenía en la mano. Por eso la fe se atreve a hablar de cosas que todavía no son visibles; porque la fe no necesita evidencia previa. Muchos no avanzan porque quieren la espada antes de la victoria, pero David sabía que la obediencia precede al recurso.
3. El gigante fue vencido realmente antes de caer al suelo. La piedra solo ejecutó algo que ya había ocurrido en otra dimensión. Goliat fue derrotado en tres niveles antes de morir: En el espíritu, porque no tenía pacto; en la mente, porque subestimó a quien Dios había ungido; y en la boca, porque habló llego de orgullo y ego, y no en humildad. David no ganó por su buena puntería; ganó porque se alineó con el cielo. Mientras Goliat confiaba en su tamaño, David confiaba en el Nombre de Jehová. La piedra solo confirmó que todo gigante cae cuando se enfrenta a alguien que sabe quién es Dios y quién es él en Dios.
Amado lector, esta historia no nos enseña a enfrentar gigantes externos solamente, sino a callar las voces que nos han intimidado por años. Los gigantes no siempre caen porque desaparecen; caen cuando pierden autoridad en nuestro interior. David no preguntó si podía vencer; él sabía que Dios ya había decidido cómo llevarlo a vencer. Cuando el cielo decide, la tierra solo ejecuta. Hay gigantes que siguen de pie solo porque el pueblo de Dios dejó de recordar el pacto; pero cuando alguien se levanta con revelación, fe y osadía santa, no importa cuántos días el gigante haya hablado, su caída ya llegó. En el nombre de Jesus. Amen.
1 Samuel 17:48-49 RVR1960| 48 Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. 49 Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960