Cuando Dios unge al que fue olvidado

1 Samuel 16:11–13 RVR1960|11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque este es. 13 Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

Los hijos de Isaí eran fuertes, visibles, con porte de rey. Cuando el profeta Samuel llega con el cuerno lleno de aceite, la familia se prepara para un acto único e impactante. Pero hay una silla vacía, pero ninguno de ellos se llega a imaginar que esa silla le pertenece a David. El menor, el pastor, el que huele a campo, a ovejas, había quedado fuera del conteo familiar, porque para el hombre no calificaba, sin embargo, para delante de Dios él tenía el corazón conforme a su voluntad. Porque mientras los hombres miran las estaturas y las apariencias, Dios está mirando los corazones.

Notemos esto:
1- ⁠Cuando los más cercanos no perciben lo que Dios ya vio.
David no fue invitado porque para su familia no era elegible. No era que su padre Isaí lo odiaba, simplemente no lo consideraba. El menosprecio más doloroso no siempre viene del rechazo abierto, sino del olvido silencioso. David estaba cumpliendo fielmente su asignación cómo pastorear de ovejas, mientras otros se preparaban para ser vistos. Dios no está buscando disponibilidad en la plataforma, sino fidelidad en el campo. El hecho de que nadie pensara en David no anuló el plan de Dios; al contrario, lo confirmó, porque lo que Dios escoge no necesita aprobación humana, sino el respaldo de la Divina Providencia.

2- ⁠Dios llama desde el campo, no desde la sala.
El profeta Samuel tuvo que detener la ceremonia y decir: No nos sentaremos a la mesa hasta que él venga, porque cuando Dios ha determinado una agenda contigo, el cielo no continuará con el propósito hasta que no seas sentado a la mesa.  Dios manda a buscar a David donde estaba trabajando, no donde estaban los reflectores. El campo fue la antesala; allí David aprendió a cuidar, a pelear, a depender de Dios sin aplausos. La unción no cayó sobre un desocupado, sino sobre alguien fiel en lo pequeño. David antes de reinar aprendió a servir y esto es algo que debemos aprender, porque Jesús mismo lo dijo, que el mayor en el reino de Dios es el que sirve.

En ocasiones tu servicio no traerá aplausos sino ataques en tu contra, porque cuando sirves lleno del Espíritu Santo lo haces con la excelencia, y esto puede provocar envidia. 

Marcos 9:35 TLA|Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce discípulos y les dijo: «Si alguno de ustedes quiere ser el más importante, deberá ocupar el último lugar y ser el servidor de todos los demás.»

3.⁠ ⁠La unción llega aunque otros no la esperen.
Cuando David entró, nadie hizo comentarios, ni hubo discursos familiares. Pero Dios sí lo hizo, le indica al profeta que es él, que se levántate y lo unja. El aceite corre sobre la cabeza del que fue ignorado, y el Espíritu de Jehová vino sobre David desde aquel día en adelante. La unción no pidió permiso, no consultó jerarquías familiares ni expectativas humanas. Dios ungió al que tenía el corazón conforme al suyo. A veces Dios te unge en medio del silencio de otros, sin aplausos, sin reconocimiento, pero con respaldo eterno. Dios te va a ungir, porque el tiempo que tu llamado se exhibido ha llegado.

Romanos 9:16 RVR1960|Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Amado lector, David volvió a Ramá después de ser ungido, no hubo trono inmediato, pero sí una marca en el mundo espiritual que lo identificaba cómo ungido y escogido. La Biblia a través de este pasaje nos recuerda que Dios sigue escogiendo a los olvidados, a los que sirven sin ser vistos, a los que permanecen fieles cuando nadie los nombra. Así que si hoy estás en el campo, no te frustres; la unción sabe donde encontrarte, y la misma no llega cuando los hombres te validan, ni te refieren; tu no necesitas forzar el llamado a través de otros hombres, porque cuando Dios sabe que tu corazón está listo, Él no permitirá que otro ocupe tu lugar, porque el mismo ya se ha designado para ti y lleva tu nombre. 

1 Corintios 1:28 NTV|Dios escogió lo despreciado por el mundo[a]—lo que se considera como nada—y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
TLA|Traducción en lenguaje actual
NTV|Nueva Traducción Viviente

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