Convierte el dolor en tu mayor fortaleza

Marcos 5:26 RVR1960|y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

El problema más silencioso del sufrimiento prolongado no es el dolor, sino la manera en que termina definiéndose. La Biblia no relata el nombre de esta mujer, solo la identifica por su condición, y no era porque Dios la estuviera minimizando, sino porque así se veía a sí misma y así la veían los demás. 
Doce años sangrando no solo debilitan el cuerpo, sino que desgastan toda esperanza en el ser humano, y con el tiempo ese dolor se termina convirtiendo en identidad; cambiando hasta el vocabulario, porque ya no dice: estoy herida o herido, sino que solo dice: soy así; porque cuando se padece de una enfermedad durante muchos años, ya no se espera sanidad, ni mucho menos que la condición cambie, sino que aprende a vivir con la enfermedad, y se convierte en su identidad. 

Y es lamentable ver que muchos hoy viven desde ese lugar; no me refiero a un sangrado físico, sino en su manera de pensar, de orar, e incluso de relacionarse, está marcando por lo que nunca sanó. El dolor se ha convertido en una etiqueta, una explicación constante, y desde adentro hay un grito que busca sanidad, pero para todos alrededor se ve cómo conformismo.

Cuantos conocemos personas que se ven cómodas cómo están, pero luego nos enteramos que ya no están. Sinceramente muchos han pasado desapercibidos en su entorno. Pero quiero que sepas, tú que nos lees, que Dios quiere sanarte, que esas heridas que sangran dentro de ti, serán sanadas por Jesus. Él te ama, Él no te ha desechado. 

La Escritura dice que esta mujer había sufrido mucho con muchos médicos, había hecho todo lo correcto, había buscado ayuda, había invertido lo que tenía; y aún así, su condición empeoraba, porque no todo intento humano trae sanidad; llega un punto donde seguir intentando sin tocar a Jesús solo está prolongando el sangrado. 

Jesús no quiere que tu herida sea la forma en que te presentas ante la vida, Él no vino a darte un mejor lenguaje para explicar tu aflicción, sino a romper con toda identidad que te han querido poner. Mientras el dolor define quién eres, la fe no podrá avanzar, y tu vida no empezará a cambiar; pero cuando reconoces que tu historia no termina donde comenzó la herida, empezarás a ver milagros extraordinarios ocurrir a tu alrededor. 

Amado lector, el Espíritu Santo está llamando a muchos a soltar identidades construidas desde el sufrimiento. No eres un sangrado, no eres un fracaso, no eres una espera interminable; eres alguien que puede ser sano si se atreve a acercarse a Jesús. Pregúntate hoy: ¿He permitido que la herida defina quién soy y cómo vivo hoy mi vida? Oremos juntos, Padre Celestial, hoy renuncio a toda identidad que nació de mi dolor, no quiero presentarme ante ti como alguien definido por la herida, sino como alguien que cree en tu poder sanador. Despierta en mí la fe y llévame más cerca de ti; que tu poder rompa en mi toda estructura, que me impida tocar tu presencia. Permite que hoy tenga ese encuentro contigo, que me acerque a ti, y que no sienta temor al rechazo. Perdoname, Señor. En el nombre de Jesus. Amén.

Isaías 43:19 RVR1960|He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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