Romanos 8:26 RVR1960|Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Muchos creyentes aman a Dios, pero luchan en la oración porque piensan que orar es saber qué decir y la verdad bíblica es esta: La oración no comienza con palabras, sino que comienza con dependencia. Y esa dependencia es del Espíritu Santo quien conoce todas las cosas y nos quiere guiar a pedir aquello que ya está listo y preparado para que lo recibamos. La oración no es un monólogo, no es solo pedir, es desnudar nuestro corazón, es conocer la voluntad de Dios y conectarnos con Su Espíritu. Un corazón orante, no busca excusas, busca presencia.

Dios sabía que llegarían momentos donde no sabríamos cómo orar porque el dolor sería más grande que el vocabulario que el cansancio y el desgaste espiritual apagarían ese fuego. Por eso no nos dejó solos, nos dio al Espíritu Santo como compañero de oración. Orar con el Espíritu no es orar más bonito, es orar alineado, guiado y sostenido por Él. En ocasiones puedo dirigir mi oración en una dirección equivocada, pero cuando me guía su Espíritu la respuesta es segura, porque me guía en lo correcto.
TRES VERDADES PARA ORAR CON EL ESPÍRITU SANTO:
1- ORAR CON EL ESPÍRITU ES RECONOCER NUESTRA LIMITACIÓN: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad… La debilidad no es pecado, sino el punto donde el Espíritu comienza a obrar. Cuando decimos: Espíritu Santo, no sé cómo orar ahí empieza tu oración. Porque ya no son tus fuerzas o deseos carnal que están dirigiendo la oración, sino que el mismo Espíritu te introduce en una atmósfera celestial donde todo es posible y tus limitaciones no tienen validez allí. Así que ora creyendo que Dios puede hacer todas las cosas posibles en tu vida y en tu familia. La oración es fuente de poder y rompimiento.
2- ORAR CON EL ESPÍRITU ES DEJAR QUE ÉL GUÍE LA CARGA: No sabemos qué pedir como conviene… Muchas veces pedimos desde el miedo, desde la emoción, desde la urgencia; y allí puede ser que Dios no se mueva, el Espíritu Santo nos enseña a vivir una vida rendida a su voluntad. Puede ser que oremos para que alguien cambie su carácter y esto no es malo hacerlo, pero Él nos puede guiar a orar para que primero nosotros cambiemos esa misma área por la cual estoy orando por otros. El Espíritu no siempre ora por lo que queremos, sino por lo que necesitamos, así que antes de hablar, quédate en silencio y dile: Espíritu Santo, guíame en esta oración, y que se haga tu voluntad en todo tiempo.
3- ORAR CON EL ESPÍRITU ES CONFIAR EN LO INVISIBLE: Intercede por nosotros con gemidos indecibles… Hay oraciones que no se pueden explicar, pero sí se pueden sentir en el espíritu. Porque no solo hablan nuestras palabras, Dios también escucha gemidos, lágrimas y silencios rendidos. Y es allí donde las respuestas a tus oraciones serán notorias ante el mundo, porque gracias a ellas, verás a tu familia fortalecida, tus hijos sirviendo al Señor, tu salud renovada y aún tus finanzas restauradas.
Amado lector, hoy es un día especial para rendirnos ante el Espíritu Santo y pedirle que sea Él quien use nuestra vida para interceder conforme a su voluntad. Así que prepárate porque lo sobrenatural de Dios se va manifestar en tu vida y tu familia a través de la oración. Recuerda que tu oración con fe y dirección del Espíritu Santo pueden hacer lo imposible posible. Amén.
Romanos 8:27 RVR1960|Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960