Sal de tu estanque y no vuelvas atrás

Juan 5:8-9 RVR1960| Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo[a] aquel día.

El verdadero desafío no fue levantarse; sino permanecer. El paralítico salió del estanque sanado, pero el estanque seguía allí, ese lugar no desapareció, la multitud no se fue, y las viejas voces a las que él estaba acostumbrado continuaban en ese territorio. El milagro ocurrió en un instante, pero permanecer en lo nuevo requería una decisión diaria, una muerte constante a mi viejo yo, para que el Espíritu Santo se manifestara. 

Notemos esto: Jesús no volvió a aparecer inmediatamente a su lado, así que el hombre debía andar solo, sosteniendo con obediencia lo que había recibido por gracia. Él había recibido su milagro por fe, pero conservarlo ya era por convicción, porque salir del estanque era un acto espiritual; pero no volver allí era una actitud del corazón.

Hebreos 11:1 RVR1960| Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Muchos celebran el milagro, pero luego regresan al lugar de la espera, y no necesariamente físicamente, vuelven con los pensamientos antiguos, con los temores conocidos, con la identidad que ya no les pertenece. Hay muchos que tienen la sanidad, pero viven cómo si nunca el milagro hubiera ocurrido en ellos. 

Jesús más adelante vuelve a encontrarse con el paralítico, no para reprocharle, sino para afirmar lo que había ocurrido, porque el mismo Jesús que lo sacó del estanque, ahora lo encontraba en el templo, revelándonos de esta manera que quien sale del estanque no queda abandonado, sino que es guiado al altar.

Amado lector, salir del estanque implica cambiar nuestra vieja manera de vivir, ya no al borde del agua esperando su mover, sino en la presencia de Dios caminando bajo su propósito; lo que antes era una vida de supervivencia ahora se convertía en una vida de adoración, obediencia y fruto, porque la voz que te levantó y te libró de la muerte, sigue siendo suficiente para sostenerte y que no regreses al lugar de pecado del que un día Dios te sacó. 

Pregúntate hoy: ¿Mi vida ya salió del estanque o sigo pensando como si aún estuviera allí? Oremos juntos, Padre Celestial, gracias por sacarme del estanque, hoy te pido que no vuelva atrás, guarda mi corazón, afirma mis pasos y llévame a caminar cada día en la novedad de la vida que me diste; mi confianza está en ti y que todo lo que haga, sea para que tu nombre sea glorificado, en el nombre de Jesus. Amén.

Lucas 9:62 RVR1960|Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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