Toma tu manto y cierra esos ciclos de estancamiento

Juan 5:8-9 RVR1960| 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo[a] aquel día.

Mientras más meditamos en este pasaje de la Biblia, más nos sigue hablando el Señor; porque Jesús no sólo le estaba ordenando al paralítico que se levantara de allí; sino que le pide algo que ante el ojo natural pareciera innecesario: Toma tu manto. Podría haberle dicho únicamente que caminara, pero incluyo el manto, por que ese manto no era solo una camilla, era el símbolo de su historia, de sus limitaciones y su antigua identidad, tomarlo significaba no volver atrás.

Notemos esto: Muchos desean salir del estanque, pero pocos están dispuestos a querer cerrar esos ciclos que los mantienen allí. Queremos avanzar para experimentar lo nuevo de Dios, pero mantenemos esa puerta entreabierta por si acaso nos es necesario regresar al estanque. El manto representa aquello que ya no nos define, pero si nos descuidamos podemos volver a ese lugar, porque aún no hemos podido aprender a dominar nuestras emociones y estas nos terminan arrastrando a lo que fuimos. El enemigo no va a querer que avancemos, pero depende de nosotros de romper con esos ciclos y llenarnos de la Palabra de Dios, para que esta nos sostenga en medio de las crisis.

Proverbios 16:32 NVI|Más vale ser paciente que valiente; más vale el dominio propio que conquistar ciudades.

Jesús no le permitió al hombre dejar su manto tirado junto al estanque, no porque lo necesitara, sino porque debía hacerse responsable de su pasado sin vivir en él. Cargar el manto era la evidencia pública de que algo había cambiado, ya no estaba allí esperando; ahora caminaba con aquello que antes lo sostenía. El manto no lo sostenía, ahora era él quien sostenía el manto. El problema no es recordar de dónde Dios nos sacó; el problema es seguir actuando como si aún estuviéramos allí. Jesús no le pidió que destruyera el manto, ni que se avergonzará de él, porque lo que antes era carga ahora es evidencia de la gracia divina.

Amado lector, el Espíritu Santo nos invita a cerrar ciclos que ya cumplieron su propósito en nosotros; esas temporadas de espera que nos identificaban con el dolor, y nos mantenían en una constante justificación espiritual que ya no tienen lugar en esta nueva temporada; porque no puedes caminar hacia lo nuevo de Dios si sigues dejando tu vida acomodada junto al estanque, tomar el manto es decirle al mundo espiritual: Ya no vivo ahí, porque no estás dispuesto a negociar con el pasado, porque sabes que tu sanidad implica despedirse de él, de las personas que te rodeaban allí. Muchos no entenderán, pero tu obediencia te llevará a permanecer en el altar.

Yo quiero que hoy te preguntes: ¿Qué manto sigo dejando cerca del estanque, cuando Jesús ya me llamó? Oremos juntos, Padre Celestial, hoy decido cerrar ciclos que ya no me pertenecen, dame la valentía de tomar mi manto y avanzar sin mirar atrás. Que mi pasado no gobierne mis pasos y que mi obediencia confirme lo que tú ya has hecho en mí. Señor, rompe en mí, toda estructura que me limite a enfocar mi visión a tu llamado. En el nombre de Jesus.  Amén.

2 Corintios 5:17 RVR1960| De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
NVI|Nueva Versión Internacional

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