Protege tu milagro

Juan 5:14 RVR1960|Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

Dios es fiel para obrar milagros. Él Sana, restaura y levanta al que ha estado postrado por años; pero Jesús, con amor y autoridad, nos dice que el milagro recibido también debe ser guardado; no basta con ser tocados por Dios, debemos aprender a caminar en obediencia. Cuando Dios obra en nosotros no lo podemos ver cómo cualquier cosa, debemos de alguna manera honrar lo que Él ya hizo. 

Cuando Jesús le dice al paralítico de Betesda: no peques más, no lo hace para condenarlo, sino para proteger lo que acaba de recibir. La gracia que sana es la misma gracia que nos llama a vivir en santidad, y eso en estos tiempos se está perdiendo. Guardar el milagro implica tomar decisiones diarias que cuiden nuestra comunión con el Espíritu Santo, nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Muchas veces anhelamos volver al altar por otro milagro, cuando el Espíritu Santo nos está llamando a cuidar el primero. La santidad no es castigo, es un estilo de vida, que nos lleva a vivir guiados por Él y en Él. Es el lugar seguro donde el milagro permanece y el propósito se desarrolla con mayor autoridad. Vivir apartados para Dios, marca en nosotros un precio que muchos no están dispuestos a pagar. 

Notemos esto: Jesús también lo consuela, porque al buscarlo en el templo, es una forma de decirle yo no abandono a los que he sanado, y a ti tampoco te abandonará, porque aquel que te dio el milagro es el mismo que te da la gracia para sostenerlo, así que empieza a vivir para Dios, y no para los hombres. 

Amado lector, hoy el Señor te exhorta con amor a cuidar tu testimonio; caminar en santidad es una respuesta de gratitud, no lo veas cómo una carga pesada. El milagro fue solo un regalo; la obediencia es la puerta que te lleva a la vida eterna. Pregúntate hoy: ¿Estoy cuidando lo que Dios ya hizo en mi vida o he bajado la guardia espiritual? Quiero que sepas que Dios desea no solo sanarte, sino preservarte. Oremos juntos: Padre Celestial, gracias por el milagro que has hecho en mi vida, ayúdame a guardarlo con un corazón limpio y obediente. Dame la gracia para vivir en santidad, no por miedo, sino por amor a ti. Si en algo he fallado, hoy me levanto confiando en tu misericordia y bondad. En el nombre de Jesus. Amén.

1 Corintios 10:12 RVR1960|Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

Deja un comentario