Salmos 143:10 RVR1960|Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
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Uno de los clamores más profundos del corazón de un creyente no es sólo recibir bendiciones, sino aprender a hacer la voluntad de Dios. El salmista no pedía caminos fáciles ni respuestas rápidas; pedía que Dios le enseñara; reconociendo que, por sí mismo, no sabía cómo agradar a Dios, pero confiaba plenamente en que el Señor lo podía guiar para hacerlo.

Notemos esto: Hacer la voluntad de Dios se aprende en intimidad con Él, aquí no se trata de religión, rutina o apariencia espiritual, sino de un corazón rendido que reconoce a Dios como Su Señor y Maestro. Cuando decimos: porque tú eres mi Dios, estamos declarando dependencia total, sujeción y confianza absoluta. No lo digamos por cliché, sino porque verdaderamente queremos sujetarnos hacer su voluntad.
Se que vivimos un tiempo donde muchos quieren que Dios se adapte a sus planes, hoy el Espíritu Santo nos llama a renunciar a nuestros planes y ha decirlo tal como el salmista: Enséñame. Cuando oramos de esta manera estas avivando el deseo de creerle a Dios aun cuando no entiendes el proceso Divino. Creerle no es solo aceptar sus promesas, sino obedecer a Su voluntad incluso cuando esta cuesta y lo que están viendo nuestros ojos pareciera desesperanzador. Créele a Dios, y no a las circunstancias.
El salmista también buscaba que el buen Espíritu de Dios le guiara; porque no caminamos solos. El Espíritu Santo despierta nuestra fe, endereza nuestros pasos y nos lleva a vivir en rectitud; Él aviva el fuego interior para guiarnos a confiar, obedecer y permanecer firmes cuando la duda quiere apagar nuestra fe.
Amado lector, cuando permitimos que Dios nos enseñe, nuestro corazón cambia; ya no buscamos imponer nuestra voluntad, sino alinearnos con la suya, y en ese lugar de rendición, la fe se fortalece y el deseo de creerle a Dios se renueva cada día. ¿Estas pidiéndole a Dios que haga su voluntad en ti, estas dispuesto a aprender y obedecer la Suya? El Señor sigue enseñando a los corazones humildes y avivando la fe de aquellos que deciden creerle de verdad. Oremos juntos, Padre Celestial, hoy me rindo delante de ti. Enséñame a hacer tu voluntad y no la mía. Aviva en mí el deseo de creerte, de obedecerte y de caminar guiado por tu Espíritu Santo, llévame por caminos de rectitud y afirmo que Tú eres mi Dios. En el nombre de Jesus. Amén.
Salmos 25:4-5 RVR1960| 4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960