Lucas 9:62 RVR1960 | Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
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Una vida llena del Espíritu Santo no retrocede ante las adversidades, ni mucho menos se mantiene anclada al pasado, sino que se afirma en la fe, creyéndole a Dios; porque cuando Él toma el control de tus problemas, sentirás que tus fuerzas y tus pensamientos son renovados en Él; y aunque haya momentos donde sentirás que vuelves atrás, no por rebeldía, sino por el cansancio y la fatiga espiritual en los procesos, y el miedo a lo desconocido te puede paralizar, debes de saber que Dios es tu sostén, y no es tiempo de retroceder, sino de avanzar.

Notemos esto: Una vida gobernada por el Espíritu aprende a caminar por convicción y no por comodidad, ni promesas humanas. El Espíritu Santo jamás te llamará a regresar a lo que ya superaste, ni a vivir de glorias pasadas, ni a depender de experiencias de otros. Él busca que estemos anhelando más de Él y que caminemos en su propósito, aunque nosotros no lo entendamos del todo. Mirar atrás es una tentación cuando el proceso aprieta, pero también es una señal de que el Espíritu Santo te está llamando a mayor intimidad.
Isaías 1:18 RVR1960|Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Jesús fue claro: no se puede avanzar en el Reino con una mano en el arado y el corazón atado al pasado. El Espíritu Santo no quiere decisiones a medias ni obediencias superficiales, Él busca corazones determinados a dejarse guiar y con una convicción clara de que volver atrás ya no es una opción.
Amado lector, este año no es para sobrevivir espiritualmente ni para mantenerte en lo conocido. Es para avanzar, para afirmar decisiones, y caminar con claridad, sin dobles posturas. El Espíritu Santo no te trajo hasta aquí para que regreses a versiones antiguas de ti; lo que quedó atrás ya cumplió su propósito; lo que viene ahora requiere fe, obediencia y constancia. Oremos juntos, Padre Celestial, ayúdame a afirmarme en ti, para avanzar sin mirar atrás. Cierra definitivamente las puertas que ya no debo volver a tocar y fortalece mi determinación para caminar en obediencia; renuncio a toda tentación de retroceso y me alineo con tu dirección. Declaro que este año avanzo con firmeza, guiado por ti y tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Hebreos 10:39 RVR1960 | Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960