Salmos 40:2 RVR1960|Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Hay momentos en los que Dios no viene a mostrarte algo nuevo, sino a recordarte algo que ya hizo. Muchas veces seguimos orando por sanidad en áreas que Él ya sanó, seguimos revisando heridas que Él ya cerró y seguimos cuidando dolores que ya no nos pertenecen; no por falta de fe, sino por costumbre. Aprendimos a vivir tanto tiempo con la herida, que cuando sana, no sabemos cómo caminar sin ella.

Cuando Dios sana la raíz de tus heridas, no es para que pases la vida revisándola, la sana para que camines confiadamente. Una raíz ha sido tratada, ya no necesita atención constante; el problema es que muchos confunden sensibilidad espiritual con hipervigilancia emocional; se revisan, se analizan, se cuestionan todo el tiempo, como si en cualquier momento el pasado pudiera volver a gobernarlos; pero Dios no te sacó del pozo para que sigas viviendo mirando hacia abajo, sino para que levantes tus ojos hacia los montes, y recuerdes que tu confianza viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra.
Salmos 121:1-2 RVR1960|1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Notemos esto: Hay personas que honran tanto su proceso, que sin darse cuenta siguen viviendo desde él. Agradecen, pero no avanzan, porque les cuesta soltar, y aunque Dios ya afirmó sus pies sobre la peña, siguen caminando con cautela excesiva, como si el suelo aún fuera inestable; eso no es humildad, es falta de descanso en la obra de Dios. El Espíritu Santo hoy no te está llamando a recordar lo que te dolió, sino a confiar en lo que ya Él hizo. Mira, si Dios sanó, sanó, y si Dios cerró, cerró. Dios no restaura para que estemos volviendo constantemente al pasado, esto solo nos mantendrá cansados.
Amado lector, estos últimos días del año, no es para estar escarbando en las heridas del pasado, es para caminar con los pies firmes. Dios quiere que confíes en la sanidad que Él mismo te dio. Empieza a caminar, sin temor a recaer; suelta la paranoia, pensando que todas las personas son iguales, y empieza a descansar en Dios. El no quiere que sigas escudriñando donde ya está sano, sino que siga construyendo tu camino caminando con fe, no con memoria constante del pasado.
Oremos juntos, Padre Celestial, hoy descanso en la obra que tú ya hiciste en mí. Renuncio a volver al pasado por miedo, por costumbre o por inseguridad. Afirmo mis pies en la peña que es Cristo, y camino con confianza hacia lo que has preparado para mi y mi familia. Gracias por ayudarme a sanar, cerrar y restaurar, sin volver a escarbar donde tú ya trajiste vida. En el nombre de Jesús, amén.
Isaías 26:3 RVR1960| Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960