La gratitud, el arma más poderosa para sanar

1 Tesalonicenses 5:18 RVR1960|Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

La Palabra nos enseña a dar gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios. Muchos de los que han vivido procesos, con el pasar de los años aprenden a ocultar esas heridas que no se ven y que lentamente van secando el interior; no siempre se expresan y muchas veces se manifiestan como cansancio espiritual, pérdida de gozo o una fe que todo lo cuestiona. El problema no es que Dios haya cambiado, sino que el dolor no entregado fue robándonos el agradecimiento de manera pasiva y silenciosa; y cuando la gratitud se apaga, el gozo, la fe y el amor por la presencia de Dios, comienzan a debilitarse.

Dios no nos llama a dar gracias por todo, sino en todo. No agradecemos el golpe, ni la pérdida, agradecemos la fidelidad que nos sostuvo en medio del proceso. La gratitud no niega el dolor, sino que hemos decidido confiar en Dios incluso cuando no entendemos completamente sus caminos.

Notemos esto: la queja endurece, pero la gratitud sana. Israel vio milagros constantes, pero permitió que la murmuración cerrará su corazón. Cuando dejamos de agradecer, comenzamos a exigir, y un corazón exigente pierde la sensibilidad por la presencia de Dios.  La gratitud, en cambio, mantiene la presencia viva y el fuego encendido. 

Amado lector, tal vez hoy el Espíritu Santo te está mostrando áreas donde el dolor secó tu interior: una larga espera, una pérdida, una decepción, una palabra mal dicha; no ignores esa voz de incomodidad, porque la sanidad empezará cuando empieces a soltar esas heridas silenciosas que se convirtieron en quejas y que vuelvas a agradecer con un corazón sano y abierto a su presencia. Dios no quiere la emoción de un momento, sino que tu fe crezca y aprendas a agradecer en todo. Ser agradecidos no es fácil, pero debemos recordar que Dios ha sido fiel en cada segundo. Hoy el Espíritu te invita a cerrar esa puerta de la queja silenciosa,del resentimiento escondido, de la ingratitud justificada; y te invita a abrir la de un corazón agradecido que vuelve a confiar. Dios no solo quiere llevarte lejos; si no que quiere llevarte cada día a Su presencia. 

Oremos juntos, Padre Celestial, hoy decido agradecerte en todo. Renuncio a la queja que se alojó en mi corazón y entrego a ti todo dolor no procesado. Sana mis raíces, restaura mi interior y devuélveme un corazón agradecido. Gracias por sostenerme, por formarme y por no soltarme aun cuando no entendí tu proceso. Declaro que mi corazón vuelve a recibir sanidad, y que dará frutos sanos y abundantes. En el nombre de Jesús, amén.

Colosenses 2:7 NTV| Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
NTV|Nueva Traducción Viviente
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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