Números 14:1–4 RVR1960|Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. 2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? 4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.
Hay batallas donde lo más difícil no es el gigante que ves afuera, sino la voz que escuchas adentro. Esa voz que te dice: No puedes, no estás listo, vuelve atrás, esto no es para ti. Eso mismo le ocurrió a Israel cuando estaba a un paso de la tierra prometida, Dios ya había hablado, ya había confirmado Su voluntad, ya había mostrado Su poder, pero el miedo comenzó a hablar más fuerte que la voz de Dios.

La Palabra en Números 14 nos revela un patrón que todavía hoy opera contra los hijos de Dios, y es que cuando estás a punto de entrar a una nueva temporada, el miedo intenta convencerte de renunciar a lo que Dios ya determinó para ti. Mira, el pueblo lloró, se desesperó y hasta planearon regresar a Egipto. ¡Regresar a la esclavitud que Dios ya ha roto no es una opción!
Números 14:9 RVR1960|Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
Notemos esto:
Esto es lo que hace el miedo. Te distorsiona la realidad, te debilita la identidad y te lleva a idealizar lugares y relaciones tóxicas que solo te destruyeron. El pueblo vio gigantes, pero se olvidaron contra el Dios que los sustentó cuarenta años, vieron ciudades fortificadas, pero no recordaron que el mar se abrió delante de sus ojos.
Josué y Caleb, en cambio, tenían otra voz dentro de ellos. Ellos entendieron que el miedo te quiere sacar de la tierra prometida, pero la fe te mantiene firme hasta ver la palabra manifestada. No era que no hubiera gigantes; era que el Dios de los ejércitos iba con ellos, y no era que la tierra fuera imposible; era que la Palabra dada por Dios ya les había garantizado que era de ellos.
Deuteronomio 31:6 RVR1960|Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Quizás tú también has sentido esa presión interna que te empuja a renunciar porque las puertas se cierran, las opiniones negativas, las dudas que te visitan constantemente, pensamientos que te dicen que no estás a la altura de la posición; pero dentro de ti hay una voz mayor, y esa es la voz del Espíritu Santo recordándote que Dios no te trajo hasta aquí para que regreses atrás. No vas a morir en el desierto, ni vas a retroceder, ni mucho menos vas a entregar lo que Dios ya decretó. Hoy Dios te recuerda que la tierra es tuya, pero tienes que creerle más a Él que al miedo.
No se trata de negar a los gigantes, sino de recordar quién va delante de ti, de recobrar la valentía, de obedecer a pesar de lo que sientes; Dios no busca que retrocedas cuando el miedo te golpee más fuerte, sino que entiendas que todo ataque del enemigo, es la evidencia de que estás cerca de la promesa.
Josué 1:9 RVR1960|Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Amado lector, hoy declaro en el nombre de Jesús que no volverás a Egipto, ni retrocederás a ninguna esclavitud emocional, financiera o espiritual, que toda voz de miedo pierde autoridad sobre ti, y te afirmas en la palabra que Dios te dio. Entras en la tierra prometida con valentía, y verás el cumpliento de lo que el Señor determinó para tu vida. Oremos juntos, Padre Celestial, hoy renuncio al miedo que busca sacarme del lugar donde tú cumplirás tu palabra. Dame el espíritu de Josué y Caleb, un corazón firme, obediente y lleno de fe. Guíame hacia la tierra que prometiste y fortaléceme para no retroceder, en el nombre de Jesus. Amén.
Isaías 41:10 RVR1960|No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960