Proverbios 8:15-16 RVR1960|15 Por mí reinan los reyes, Y los príncipes determinan justicia. 16 Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra.
La honra y la sujeción a las autoridades no es un tema opcional ni cultural, sino un principio del reino de Dios. La Escritura enseña que toda autoridad está puesta por Él, y rechazar la autoridad legítima es, en cierto modo, resistirse al orden divino.
Muchas veces queremos ser usados poderosamente por Dios, pero ignoramos que el camino a la autoridad espiritual es la sujeción a la autoridad delegada; la honra no solo se refleja con palabras, sino con actitudes, respeto y obediencia, aun cuando no siempre comprendamos todas las decisiones. La sujeción no significa sometimiento ciego, sino reconocer que Dios es soberano y que Él nos forma a través de las autoridades que ha puesto en nuestra vida: padres, pastores, líderes y aún gobernantes.

Principios de la honra y la sujeción
1. La honra abre puertas de bendición
La honra es un principio espiritual que activa la bendición o la maldición. Cuando honramos, reconocemos la autoridad que Dios ha delegado, y esto abre sobre nosotros cielos de protección y favor; no se trata de la perfección de la autoridad, sino de nuestra obediencia al principio. Por eso el mandamiento de honrar a padre y madre tiene promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida. En cambio, el que menosprecia y deshonra se expone a perder cobertura y a caminar bajo sus propias fuerzas. Honrar no es adular ni justificar errores, es guardar respeto, gratitud y obediencia en la medida que la Palabra lo permite; la honra atrae la bendición de Dios porque Él mismo la respalda.
Proverbios 30:17 NTV|El ojo que se burla de su padre y desprecia las instrucciones de su madre será arrancado por los cuervos del valle y devorado por los buitres.
2. La sujeción trae verdadera autoridad espiritual
Coré y sus seguidores se rebelaron contra Moisés y creyeron que podían tomar la autoridad sin pasar por el proceso de sujeción. El resultado fue juicio inmediato, la tierra los tragó vivos. Esto revela una verdad espiritual, y es que, quien no se sujeta a la autoridad establecida por Dios, jamás podrá ejercer autoridad legítima en lo espiritual. Jesús, el Hijo de Dios, se sujetó a José y María en su niñez y al Padre celestial en su ministerio, mostrando que la autoridad nace de la obediencia. Un corazón rebelde puede aparentar liderazgo, pero carece de respaldo divino; la sujeción nos forma, nos moldea y nos prepara para cargar la unción sin corromperla. Quien aprende a obedecer, luego sabrá guiar con humildad.
Números 16:3 NTV|3 Todos se unieron contra Moisés y Aarón y les dijeron: —¡Ustedes han ido demasiado lejos! El Señor santificó a la comunidad entera de Israel y él está con todos nosotros. ¿Qué derecho tienen ustedes para actuar como si fueran superiores al resto del pueblo del Señor?
3. La honra se prueba en tiempos difíciles
David fue perseguido injustamente por Saúl, pero nunca levantó su mano contra él, porque lo reconocía como ungido del Señor. Aquí aprendemos que la verdadera honra no se mide cuando la autoridad es justa o bondadosa, sino cuando hay dificultad, cuando sentimos la tentación de criticar, murmurar o rebelarnos. Honrar en medio de la injusticia es reconocer que Dios sigue siendo soberano y que, si Él permitió esa autoridad, también sabrá tratar con ella en su tiempo; la honra en lo difícil revela un corazón maduro, que confía más en la justicia de Dios que en la suya propia. La Biblia muestra que esa actitud llevó a David a ser exaltado como rey conforme al corazón de Dios.
1 Samuel 24:6 RVR1960|Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.
Amado lector, la honra y la sujeción son llaves que abren dimensiones espirituales de bendición y autoridad. No se trata de una imposición humana, sino de un principio divino que protege, forma y da dirección. En este día de ayuno, Dios nos invita a revisar: ¿He deshonrado con mis palabras o actitudes a las autoridades que Él ha puesto en mi vida? ¿Me estoy sujetando de corazón, o solo en apariencia? El que honra, será honrado por Dios, el que se sujeta, será levantado en su tiempo.
Oremos juntos, Padre Celestial, hoy reconozco que tú eres el Dios que establece toda autoridad. Perdóname si en algún momento he deshonrado, criticado o me he rebelado contra aquellos que has puesto sobre mi vida. Te pido un corazón humilde y enseñable, que sepa sujetarse como Cristo se sujetó al Padre. Enséñame a honrar no solo de palabra, sino de corazón; a reconocer tu soberanía en medio de mis autoridades. Quita de mí todo espíritu de rebeldía, independencia o orgullo, y revísteme de mansedumbre y obediencia. Hoy decido honrar y sujetarme a mis padres, a mis líderes y a las autoridades que tú has permitido, confiando en que a través de esa honra tú abrirás puertas de bendición y me darás verdadera autoridad espiritual. En el nombre de Jesús, amén.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960
NTV|Nueva Traducción Viviente