¡Milagros sí, pero sin compromiso!

Lucas 17:17-19 RVR1960|17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

¿Dónde están los otros nueve?… Jesús, en su paso por una aldea entre Samaria y Galilea, fue interceptado por diez hombres que sufrían de lepra, una enfermedad que no solo les consumía el cuerpo, sino que les robaba la dignidad, la familia, y la vida entre sus amistades. A lo lejos, clamaron: «¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!; y Jesús, sólo les dio una simple instrucción: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. (Leer Lucas 17:14)

Diez hombres recibieron el milagro, pero solo uno regresó, glorificando a Dios con voz fuerte, postrándose a los pies de Jesús, y dándole gracias. Era samaritano. Un extranjero. Alguien que, desde el punto de vista cultural, no encajaba, pero que mostró lo que realmente importa para Dios: un corazón agradecido. 

La gratitud no es sólo cortesía, es una postura espiritual. Es reconocer que todo lo que tenemos, todo lo que somos y todo lo que hemos alcanzado, proviene del Señor. A menudo pedimos, rogamos, lloramos, y cuando Dios responde, seguimos con nuestra vida como si nada hubiera pasado. Nos volvemos como los nueve que siguieron caminando, celebrando el milagro pero olvidando al dador del milagro.

1 Tesalonicenses 5:18 RVR1960|Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Jesús no ignoró el hecho de que solo uno volvió. Su pregunta fue: ¿Dónde están los otros nueve?, revelándonos a través de Las Escrituras que Dios nota nuestra gratitud, o la falta de ella. No porque necesite reconocimiento, sino porque sabe que la gratitud transforma el corazón humano. La diferencia entre este samaritano y los otros no fue solo el acto de volver, sino el tipo de fe que lo llevó a postrarse, a glorificar a Dios con voz alta, y a rendirse completamente. 

Juan 4:24 RVR1960| Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Jesús al ver esto, le brinda algo más profundo: Salvación, por su fe fue salvo. Los diez fueron sanados en el cuerpo, pero solo uno fue restaurado en el alma.

Amado lector, la gratitud te posiciona para recibir más de Dios. En un mundo donde muchos olvidan dar gracias, tú puedes ser diferente. Sé como aquel leproso que regresó. Abre tus ojos espirituales para ver que no solo necesitas un milagro, necesitas una relación continua con Jesús. Agradece a Jesús no solo por lo que ha hecho, sino por quién Él es. La gratitud rompe el orgullo, desarma la queja, y renueva la adoración. ¿Eres de los que se alejan con la bendición o de los que regresan a sus pies con gratitud?

Oremos juntos, Padre Celestial, gracias por tu misericordia que me alcanza cada día. Gracias por los milagros que has hecho en mi vida, los que he notado y también por los que he pasado desapercibidos. Hoy decido regresar a ti, como el leproso agradecido, no solo a buscar tus manos, sino a postrarme ante tu presencia y darte gloria. Perdóname por las veces que he sido como los otros nueve, que han recibido sin reconocer. Hoy quiero que mi corazón se llene de gratitud, que mis labios te exalten y que mi vida sea un testimonio vivo de tu bondad. No permitas que olvide tus beneficios ni tus promesas, ni mucho menos que me aleje de ti. Hazme sensible a tu presencia, humilde en la bendición, y constante en adorarte. Que la gratitud sea mi lenguaje diario, y que nunca me acostumbre a tu gracia, porque cada día eres digno de gloria, todo esto te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Salmo 103:2 RVR1960|Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960

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