El pasaje de Marcos 15:34 refleja el profundo sufrimiento de Jesús y su clamor ante el abandono. Este ejemplo enseña a los creyentes a no reprimir sus emociones durante las dificultades, confiando en que Dios nunca nos abandona. El sufrimiento tiene un propósito y fortalece la fe, llevando a la esperanza y a la alegría.