Nehemías 8:10 NTV| Nehemías continuó diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».
En tiempos de dificultad, tristeza o desánimo, es fácil perder de vista las bendiciones que Dios nos da y la importancia de vivir en unidad. Sin embargo, el mensaje de Nehemías nos recuerda que, aun en medio de circunstancias desafiantes, podemos encontrar fortaleza en la alegría que proviene de nuestro Señor Jesucristo.

Nehemías guió al pueblo de Israel durante un tiempo de reconstrucción y restauración. El muro de Jerusalén había sido completado, y ahora el pueblo se reunía para escuchar la lectura de la Ley de Dios. Al comprender cómo se habían alejado de Su voluntad, muchos se sintieron tristes y culpables. Sin embargo, Nehemías, junto con Esdras y los líderes, animaron al pueblo a no dejarse llevar por la tristeza. En lugar de ello, debían celebrar, compartir con otros y recordar que la alegría en el Señor sería su fortaleza.
Salmos 16:11 RVR1960| Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
Y puede ser que hoy tú también te encuentres enfrentando situaciones que pueden estar robándote la paz: problemas familiares, financieros, laborales o de salud. Pero Dios no nos llama a quedarnos en la tristeza, ni mucho menos arroparnos con la congoja. En su lugar, nos invita a encontrar fuerza en Su gozo. Este gozo no es algo superficial o pasajero; es una alegría profunda que nace de saber que somos amados, perdonados y sostenidos por un Dios Todopoderoso.
Es también un recordatorio de la importancia de la unidad. Nehemías instruyó al pueblo a preparar un banquete, a compartir con quienes no tenían y a unirse en una celebración familiar. Este acto de compartir y estar juntos fortalece los lazos familiares y de amistad, recordándonos que no estamos solos en nuestras luchas.
Filipenses 4:4 RVR1960|Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
¿Cuántas veces permitimos que la tristeza y el desánimo controlen nuestro corazón? ¿Nos hemos distanciado de nuestras familias o amigos en esos momentos de dificultad? Este es el momento de volver a buscar a Dios y permitir que Su gozo renueve nuestra fuerza. También es una oportunidad para reunirnos con nuestros seres queridos, amigos, y fortalecer nuestras relaciones, compartir lo que tenemos, no solo materialmente, sino también espiritualmente. Porque hay tanto de Dios en ti, que otros necesitan también conocerlo.
Es tiempo de orar y entregar tu tristeza al Señor. Habla con Dios sobre todo lo que te preocupa o entristece. Pídele que Su gozo sea tu fortaleza. Reúne a tu familia o amigos. Planea un tiempo para estar juntos, compartir una comida y hablar de las bendiciones que han recibido; fortalece esos lazos de hermandad y amistad. Y por último comparte con alguien en necesidad. Ya sea a través de palabras de ánimo, tiempo, o ayuda material, bendice a alguien hoy.
Colosenses 3:23-24 RVR1960| 23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Amado lector, la vida cristiana no está exenta de problemas, pero Dios nos da la clave para enfrentarlos: Su alegría. Cuando decidimos vivir en esa alegría, somos fortalecidos y podemos contagiar de ese gozo a quienes nos rodean. Este tiempo es ideal para buscar la comunión con Dios y con los demás, recordando que juntos somos más que vencedores. Oremos juntos, Padre Celestial, gracias porque en medio de la tristeza nos das la oportunidad de experimentar tu gozo que nos renueva y nos fortalece. Ayúdanos a buscarte siempre, a reunirnos con nuestros seres queridos y a compartir tu amor con quienes lo necesitan. Llévanos a ser luz y alegría para otros que hoy posiblemente se encuentren en oscuridad, así como tú eres nuestra felicidad y fortaleza, permite que otros también lo puedan experimentar. En el nombre de Jesús. Amén.
Hechos 2:46-47 RVR1960| 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
NTV|Nueva Traducción Viviente
RVR1960| Reina-Valera 1960