En Lucas 22:14-20, Jesús establece un nuevo pacto durante la Última Cena, simbolizando la verdadera liberación del pecado y ofreciendo acceso a Dios para todos, no solo para Israel. Este pacto, que transforma vidas, permite una relación íntima con el Padre y la libertad interior a través de Cristo. La invitación es a renovar la mente y vivir esta verdad.