El desierto, mi lugar de encuentro con Dios

El desierto, aunque árido y solitario, se convierte en un lugar donde se experimentan encuentros profundos con Dios. Lejos de distracciones, permite escuchar Su voz y conocer Su dirección. Estos momentos difíciles nos preparan espiritualmente, fortaleciendo nuestra relación con Él y revelando Su propósito eterno en nuestras vidas.