El desierto es tu escuela de fe

Deuteronomio 8:2-3 RVR1960| 2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 

El desierto en la vida cristiana es una metáfora poderosa de los tiempos de prueba y formación. Para el pueblo de Israel, el desierto no fue solo un lugar físico, sino un terreno espiritual donde fueron despojados de toda comodidad y autosuficiencia para que aprendieran a depender exclusivamente de Él. A veces, Dios nos lleva a estos momentos de «desierto» donde se nos priva de lo que antes nos sustentaba, obligándonos a confiar en Su plenitud.

Santiago 1:2-4 RVR1960| 2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Los cuarenta años que los israelitas pasaron en el desierto no fueron casualidad. Fue un tiempo intencionado por Dios para enseñarles lecciones de obediencia, humildad y dependencia. Ellos debían aprender que no podían valerse por sí mismos, sino que su provisión, protección y dirección provenían del Señor.

Romanos 5:3-5 RVR1960| 3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Moisés fue un gran referente sobre el ser formado en el desierto. Durante cuarenta años pasó en el desierto de Madián antes de ser llamado a liberar a Israel de Egipto (Leer Éxodo 3:1-10). Él antes de estar en el desierto, era un príncipe que había sido criado en las riquezas de Egipto, siendo luego transformado en un pastor humilde. Dios lo sacó del lujo y lo llevó al desierto para moldear su carácter, para enseñarle a escuchar Su voz, y prepararlo para la gran misión de liderar al pueblo escogido por Dios.

Hebreos 12:11 RVR1960| Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

En nuestra vida, el desierto espiritual es una etapa crucial para nuestra formación. Es donde Dios revela las intenciones de nuestro corazón y trabaja para purificar nuestras motivaciones. Es incómodo, a menudo doloroso, pero también necesario. Es en el desierto donde nuestra fe es probada como el oro en el fuego.

Dios utiliza el desierto para sacarnos de nuestra zona de confort y enseñarnos a depender completamente de Él. El desierto revela lo que realmente está en nuestro corazón. ¿Nos quejamos como los israelitas, o confiamos en la provisión de Dios? En cada etapa de nuestra vida, podemos mirar hacia atrás y ver cómo Dios nos ha guiado, incluso en los momentos más oscuros. La fe no solo se trata de confiar en Dios cuando todo va bien, sino de confiar en Él cuando todo parece estar en contra, porque tanto los días buenos cómo los malos fueron creados por Dios.

Éxodo 14:13-14 RVR1960| 13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Amado lector, el desierto es nuestra escuela de fe. No un lugar de abandono, sino de preparación. En él, Dios nos enseña lecciones valiosas que solo pueden ser aprendidas en tiempos de prueba. Cuando atravesamos un desierto, no debemos perder la esperanza, ni sentir vergüenza, sino mantenernos agarrados de Él, expectantes de que está obrando algo mucho más grande de lo que podemos imaginar. En el nombre de Jesús. Amén.

Isaías 40:31 RVR1960| pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

¡Que Dios te bendiga ricamente en esta nueva temporada y mantente expectante de las cosas grandes que Dios va hacer!

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960

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