Mantén el altar encendido

Versículo del día:
Levítico 6:12-13 RVR1960| 12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz. 13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

Lo nuevo de Dios requiere sacrificios y obediencia y uno de los puntos más importantes que se debe tener presente en este tiempo de transición es el de mantener el altar encendido. Es fácil decirlo, pero mantenerlo en ocasiones se vuelve todo un desafío. Dios instruye a los sacerdotes a mantener el fuego encendido en el altar constantemente. Este fuego no debía apagarse, sino que cada mañana se debía añadir leña para mantenerlo ardiendo.

El fuego continuo simbolizaba la presencia constante de Dios. Y aunque en estos tiempos no se mantenga el fuego literalmente, si debemos mantener este fuego presente en nuestras vidas cómo muestra de nuestra pasión y devoción a Él. Así como el sacerdote tenía la responsabilidad de mantener el fuego encendido, nosotros también somos llamados a mantener viva nuestra relación con Dios. La vida cristiana no es un evento de un solo día; es una caminata diaria que requiere de nuestra atención y cuidado constante.

Cada día debemos «añadir leña» a nuestra relación con Dios, lo que significa pasar tiempo en oración, estudiar Su Palabra, adorar y servir a los demás. El mantener el fuego encendido es un recordatorio de que nuestra fe necesita ser alimentada constantemente para que el fuego del Espíritu Santo arda en nuestros corazones. Cuando nos descuidamos y dejamos de buscar a Dios, ese fuego puede apagarse, llevándonos a una vida espiritual fría y vacía.

Salmos 29:7 RVR1960|  Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;

Hoy más que nunca debes mantener una relación constante con Dios, y que esta provoque verdaderamente un cambio a ti, que te haga tan adicto a su presencia, que ese fuego corra sobre tus venas. En ocasiones tratamos de buscar la aprobación de los demás antes de tomar una decisión, pero se que si tuviéramos una relación de mayor intimidad con el Señor, lograríamos que más hombres y mujeres encendieran sus altares y se dejaran guiar por este. No se trata de decir lo que portas, sino de que otros se fijen del fuego de Su Espíritu Santo sobre ti.  

Amado lector, mantener el fuego encendido en el altar era una señal de la dedicación y constancia que Dios requería de Su pueblo. Hoy, esa llama representa nuestra pasión y devoción a Dios, que debe ser nutrida y sostenida cada día. Al comprometernos a cultivar nuestra relación con Él a través de la oración, el estudio de Su Palabra y la adoración, aseguramos que el fuego del Espíritu Santo arda continuamente en nuestros corazones. Así, experimentaremos una vida llena de Su presencia y poder, reflejando el amor y la luz de Cristo en todo lo que hacemos. Recordemos que nuestra dedicación constante a Cristo trae una transformación verdadera y duradera en nuestras vidas.

Oremos juntos, Padre Celestial, gracias por tu presencia constante en mi vida. Ayúdame a mantener el fuego de tu Espíritu ardiendo en mi corazón y que este nunca se apague. Enséñame hacer en todo tiempo tu voluntad y que aprenda a esperar pacientemente en ti. En el nombre de Jesús, amén.

Salmos 143:10 RVR1960|  Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Que la gracia y el favor de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
Con amor, 
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960

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