TE QUERRÁN ROBAR, PERO DIOS PROTEGERÁ LO QUE ES TUYO

1 Samuel 30:1-2 RVR1960| Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2 Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.

David era un hombre ungido por Jehová desde su juventud, escogido para una misión especial y esta era de convertirse en el próximo rey de Israel, y aunque aún no se había cumplido aquella promesa, Dios seguía trabajando en este guerrero, quien tenía un corazón conforme al de Jehová. Muchos fueron los procesos de David, pero lo que había ocurrido en Siclag no estaba afectándolo sólo a él, sino también a los valientes que Dios le había entregado para conquistar la tierra de sus enemigos.

En ocasiones no vamos a comprender porque nuestros hogares son atacados, cuando aquello que estamos haciendo no es para vanagloriarnos, sino para glorificar el nombre de Dios, pero debes confiar que aunque el enemigo se levante a atacar a tu familia, a ninguno de ellos podrá tocar.

2 Corintios 4:8-9 NBLA| 8 Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; 9 perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.

Notemos esto: Mientras David estaba enfocado en conquistar otros territorios, su territorio estaba siendo descuidado y se volvió presa fácil de su enemigo. Y esto nos puede suceder a cada uno de nosotros, que enfocándonos en querer ayudar a los otros, terminamos descuidando el matrimonio, a los hijos y pensamos que con atender las necesidades básicas estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad y muchas veces no es así, porque nuestra familia también necesita comunicarse con nosotros y no creernos los más super naturales o los únicos que podemos salvar a otros, pero nuestra familia está siendo arrebatada por el enemigo. Pero hoy nos unimos en oración y clamor por nuestras familias, porque ninguno de ellos se perderán, y aquello que hemos descuidado por estar enfocado únicamente en la asignación, hoy es restaurado en el nombre de Jesús y nos levantamos en pie de guerra, porque nuestra familia no será destruida, en el nombre de Jesús.

No permitas que los afanes de la vida, el deseo de enriquecerte te haga descuidar el primer territorio que Dios te entregó y este es tu familia, así que es tiempo de despertar de todo adormecimiento espiritual y te enfoques en aquello que Dios ha puesto en tus manos, porque tu familia son perlas preciosas, que no serán echadas a los cerdos.

Mateo 7:6 TLA| »No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios, ni echen delante de los cerdos lo que para ustedes es más valioso. Los cerdos no sabrán apreciar su valor, y los perros pueden morderlos a ustedes.

¿HAY DESCUIDO EN MI VIDA ESPIRITUAL?

El significado de la palabra descuido es: Falta de cuidado, negligencia o desatención; es decir que cuando hay enfriamiento espiritual, es porque he descuidado áreas de mi vida espiritual que me dan señales que debo con urgencias retomarlas, cómo por ejemplo, cuando ya no tengo ganas de orar, de conversar con los hermanos de la fe, de servir, o congregarme; cuando ya empiezo a aceptar el pecado cómo bueno, pero ante los ojos de Dios es aborrecido, estas son señales claras que debo volver a retomar lo que he abandonado, porque hoy más que nunca no podemos bajar la guardia.

Amado lector; el enemigo espera con paciencia un descuido en tu vida espiritual para atacar todo tu territorio, porque un breve descuido puede desatar grandes maldiciones. Así que cuida tu familia, mantén tu altar encendido, no permitas que los límites sean traspasados, porque las maldiciones no descenderán hacia tu territorio, sino que serán cortadas en esta misma hora, en el nombre de Jesús.

1 Samuel 30:19-20 RVR1960|19 Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. 20 Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.

Que la gracia y el favor de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.

Con amor,
Fabio R. Ventura

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