DEPENDENCIA DE DIOS

Mateo 14:28-30 RVR1960| Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!

Siempre que hemos puesto nuestra confianza en Dios, hemos visto cómo su misericordia se establece en medio de nuestras adversidades. Cuando Pedro vio al Señor caminando sobre las aguas, no vio las fuertes olas que sacudían la barca, él vio a un hombre que hacía cosas sobrenaturales aún cuando el tiempo no le era favorable para hacerlo. Quizás tu puedas estar sintiendo los golpes en tu barca, pero quiero decirte que los mismos no son para siempre, sino que solo te está llevando a que pongas tu mirada en Dios y aprendas a depender de Él.

Se que jamás podremos entender cOmo Pedro lo hizo, pero lo que sí hemos podido comprender, es que Jesús desafió su mente finita, para darle inicio a algo extraordinario que podemos hacer cuando decidimos caminar con Jesús. Se que muchos me podrán decir: ¿Pero se estaba ahogando?, pero también debes recordar que no se ahogó, sino que vivió una experiencia tan única, que de todos los que estaban en la barca, él fue el único que se atrevió a salir de está.

LA BARCA AZOTADA VS CAMINAR HACIA JESÚS
Esto me lleva a la palabra dada por Pablo en Filipenses 1:21, cuando dijo: Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia, y ese versículo resume exactamente lo que Pedro vivió allí, él prefirió moverse y saber que lo intento, que quedarse estancado, sin haberlo intentado. Tengamos presente que Jesús no estaba dentro de la barca, Jesús les había dicho que se fueran ellos adelante, mientras Él despedía la multitud y oraba, porque la relación de Jesús con el Padre le permitía hacer de aquello imposibles, posibles. Los vientos contrarios jamás se deben volver una excusa para desviar tu mirada de Cristo, sino míralos como una oportunidad para ver que cosas grandes Él hará.

Salmos 46:1 PDT| Dios es nuestro refugio y fortaleza. Él siempre está dispuesto a ayudarnos en los momentos difíciles.

DEPENDE DE DIOS
La oración es la conexión con lo divino. Cuando llevamos una vida constante de oración aprendemos a depender incondicionalmente de Dios, tanto así que ya dejamos de movernos por la vista, para empezar a movernos en fe; en base a esa palabra que nos fue revelada. Pedro se movió porque la palabra fue lanzada por Jesús, quien tiene autoridad tanto en los cielos, cómo en la tierra, así que no de cualquiera salió la palabra que produjo el camino seguro para este caminar sobre las aguas. Y aunque hubo un momento que dudó y esto por poco lo hunde, no estuvo solo, sino que Jesús lo sostuvo y le dio esa gran victoria.

Mateo 28:18 PDT| Entonces Jesús se acercó y les dijo: —Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Amado lector, muchas veces no entendemos porque si tenemos la mirada puesta en Dios nos pasan situaciones que nos hacen sentir que nos estamos ahogando; pero quiero decirte que por muy profunda que sientas las aguas, no dejes de confiar en Jesús, porque aún de las profundidades te sacará. Pedro caminó en fe, y al desenfocarse, pudo sentir el temor de verse «solo», pero aun en medio de ese panorama tan solitario producto de las fuertes olas que le podían haber empezado a azotar, estaba Jesús y así mismo está contigo. Los fuertes vientos no son para detenerte, sino para impulsarte a conocer su misericordia y favor de una manera diferente. ¡Confía!, porque grandes cosas Dios hará. Amén.

Que la gracia y el favor de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.

Con amor,
Fabio R. Ventura

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